El azar es atractivo por sí mismo. Responde al riesgo, tiene morbo. Y combinado con el juego puede resultar muy apasionante, por aquello de que siempre podemos confiar en nuestra buena suerte. El problema es cuando pensamos que podemos entenderlo y controlarlo cuando no es así, cuando simplemente estamos en manos de empresas que mercadean con ello y que nos dan una falsa sensación de control y poder.

Las apuestas online se han convertido en una droga como cualquier otra porque los efectos de su adicción son similares y porque han encontrado entre adolescentes y jóvenes su principal fuente de ingresos. Administraciones públicas, investigadores, fundaciones y expertos ya llevan tiempo alertando de sus consecuencias y comienzan a perfilarse regulaciones legales. Pero de momento, las cifras siguen siendo alarmantes: el porcentaje de adolescentes menores de edad que tiene un problema de adicción al juego triplica al de la población general.

En la Universidad de Valencia existe una de las unidades de investigación que más está ahondando en este fenómeno: «Juegos y adicciones tecnológicas». Hemos hablado con los profesores y psicólogos Mariano Chóliz y Marta Marcos, que forman parte de este equipo, para obtener una visión global del problema. Chóliz, Catedrático de Psicología, detalla el dato más alarmante: el que desvela que el porcentaje de adolescentes menores de edad que tiene un problema de adicción al juego triplica al de la población general, según datos del Programa Ludens desarrollado en esta institución académica.

Estos expertos inciden en diferenciar entre adicciones comportamentales provocadas por un uso disfuncional de videojuegos, móvil y redes sociales, y las generadas por los juegos de azar. “Se trata de problemas con características diferentes y como tal, deben ser abordados de una forma distinta”, apunta Marta Marcos. “Las tecnologías forman parte de la vida y no es un objetivo de la prevención que dejen de usarse, sino todo lo contrario: se debe potenciar un uso saludable que fomente la parte positiva de las mismas en la vida del usuario, protegiendo del desarrollo de problemas de adicción”.

Pero en el caso de las apuestas online, “no encontramos ni una sola característica positiva para la vida del jugador, de hecho, ni siquiera es una actividad empresarial que genere un valor añadido en la sociedad”. “A nuestro entender, la prevención no debe ir enfocada a un juego controlado pues una vez que el jugador tiene problemas, de nada sirven las pautas de juego responsable”.

PARA SABER MÁS: Lée el post de PlanetaJoven “La mejor apuesta es no apostar” o por qué el azar no debe controlar tu ida. 
https://planetajoven.org/2019/06/09/la-mejor-apuesta-es-no-apostar-o-por-que-el-azar-no-debe-controlar-tu-vida/

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