Como ya viene siendo habitual en nuestros posts el proyecto Ull, canvi i acció nos continua proporcionando experiencias que tenemos ganas de compartir con todos vosotros. En la última edición, el proyecto ha viajado hasta China. En esta ocasión hemos visitado la provincia de Wenzhou de donde emigró hace 4 años nuestra compañera Zhihui  Liao y también hemos estado Nanchang de donde proviene otro alumno de nuestro instituto, Yun Zhang. Han sido unos días de vivencias intensas y, nuevamente de imágenes filmadas que se convertirán en un documental a partir del próximo curso.

Podríamos hablar de muchas cosas de las vividas allí: el reencuentro de Zhihui y Yun con sus familias, el crecimiento a pasos agigantados que está realizando la sociedad y la economía china,  las tradiciones… pero uno de los aspectos que nos llamó la atención fue la educación en China. Tuvimos la suerte de poder visitar la escuela donde había estudiado Zhihui y descubrir como funciona este sistema educativo que persigue la excelencia y la competitividad por encima de otros valores.

 La escolarización es obligatoria a partir de los 6 años y hasta los 15. Se divide en la educación primaria con una duración de 6 años y la educación secundaria dividida en un primer ciclo de 3 años que continúa siendo obligatoria y un segundo ciclo postobligatorio de 3 años que equivaldría a nuestro bachillerato. Los alumnos dedican el último curso de la educación postobligatoria a preparase para el GAO KAO, prueba de admisión en universidades superiores que equivaldría a nuestra selectividad con un alto nivel de exigencia.  A menudo podemos leer en la prensa como la presión de estos exámenes del GaoKao lleva a los alumnos a tomar aminoácidos para “tener más energía” e incluso hay algún caso de estudiantes que acaban suicidándose por no aguantar tanta exigencia.

Ya sobre el terreno, nuestra sorpresa fue al visitar las aulas de la escuela de Zhihui, el número de alumnos que había en cada una de ellas. Suelen haber de 50 a 60 alumnos en una clase. Y la disciplina en cada una de estas clases nos dejó asombrados. Nos imaginábamos por un momento que un grupo de escolares chinos apareciesen en nuestras clases de visita…el revuelo que esto habría ocasionado!!! En cambio en este colegio de primaria de Wenzhou íbamos visitando las diferentes aulas mientras daban clase y los alumnos seguían atentamente sin levantar la vista de sus libros. Antes de empezar cada lección, los alumnos realizan una sesión para relajar la vista: la situación nos pareció un tanto cómica pero para ellos  es de vital importancia. En medio de un silencio excepcional y una música de relajación los alumnos masajean sus ojos para poder  afrontar con más concentración las lecciones.

Con Zhihui en su antigua escuela

Las asignaturas a las que dedican más horas de su currículum educativo son chino , matemáticas e inglés. Nuestros alumnos asistían impresionados a una clase de matemáticas de quinto curso. Los contenidos que se estaban impartiendo equivaldrían a lo que ellos estudian en tercero de ESO. Más de uno decía : “ ahora entiendo porque son tan buenos en matemáticas cuando llegan a nuestro instituto “. El nivel de exigencia ya en primaria es altísimo. Yun y Zhihui nos iban descubriendo aspectos sobre el funcionamiento de la escuela . Por ejemplo: para aprobar un examen no es a partir de un cinco sino que se hace la mediana de notas de toda la clase y, si esta mediana es un 7, la nota para aprobar es a partir de aquí. También nos contaron como se premia con regalos a los mejores alumnos a partir de un ranquing de notas semanal que aparecía anotado en las pizarras.

Yun mostrando el ranking de mejores alumnos Yun mostrando el ranking de mejores alumnos

 Pero este nivel de exigencia no sólo lo viven los alumnos sino que se traslada también a las familias. Los alumnos cuando llegan a casa tienen muchos deberes y los padres les ayudan en su realización. Hasta aquí podría parecer una situación normal. Pero pueden emplear de 5 a 6 horas   de su tiempo libre descifrando problemas de matemáticas. Yun recuerda como su padre solía estresarse intentando explicarle algunos de estos ejercicios. Ante la pregunta de uno de nuestros alumnos de “no realizáis actividades extraescolares como futbol y música? “Yun les mira y se echa a reír mientras les dice: no sabéis la suerte que tenéis!. Y las sorpresas continúan. Zhihui nos cuenta como si fuera la cosa más normal del mundo el tema de los sobres rojos. Se extraña de que no conozcamos es te procedimiento tan habitual en las escuelas chinas. Los padres, los que pueden, suelen entregar a los profesores sobres con dinero para que “motiven” más a sus hijos.

 Una vez más viajar al país de origen de compañeros de clase, en este caso hasta China, nos ha servido para entender más a los alumnos que llegan un día a nuestras aulas. Tenemos ganas de compartir todo esto con  nuestro documental. Pero ahora es momento de dejar descansar las imágenes, los pensamientos y el corazón. Feliz verano. 

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