Con este post finaliza mi contribución a este blog en este verano en el que estamos ya de lleno inmersos. Como decía en el post anterior es tiempo de descansa, revisar y recoger nuevas ideas. En este clima me permito recoger uno de los párrafos de los primeros posts: 

«La educación de hoy, más allá de la situación a la que quiere devolvernos la dudosa LOMCE, requiere de docentes cuyos conocimientos no vengan únicamente del mundo académico, también de la escuela de vida, de las experiencias vitales, de lo vivido. La antifragilidad nos habla de personas más conversadoras que conservadoras, personas en mudanza, personas que prefieren el largo plazo a la inmediatez… Ya sabemos que en la educación no hay guiones cerrados, y que como cualquier arte supone improvisación, adaptación y tesón ante el impredecible alumnado. Ensayo y error mejor que recetas cerradas. Cocina creativa en vez de Thermomix»

 

Me parece que sigue de actualidad, quizás porque me sigo reafirmando en esta idea de que la educación ha de estar en cambio y evolución lo mismo que nuestras vidas y las de los alumnos con los que nos vamos encontrando. 

Me sigo reafirmando en las bondades, no sólo para el «éxito académico» sino y sobre todo para «éxito de la vida» de promover el voluntariado y todo lo que supone entre los alumnos: el trabajo que se desarrolla desde metodologías APS, la colaboración,  la motivación, la alteridad, la empatía, la posibilidad de «entrañar» con las personas, la construcción ciudadana que vamos realizando…

Y junto al voluntariado esa actitud de emprender, de afianzar los procesos, de hacer crecer la autoestima, de trabajar junto con otras y otros, de crear, de imaginar, perseverancia, confianza, autonomía…

Os invito a seguir apostando y trabajando por estas líneas «laterales» del trabajo como maestros y maestras.

Buen verano

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