Debido a nuestras conductas irresponsables que están desequilibrando el ecosistema, se hacen necesarias unas medidas urgentes para cuidar y preservar el planeta. En la actualidad, términos como ecología y sostenibilidad están presentes en el día a día. De forma paralela, y aunque parezca contradictorio, podemos observar cómo en la sociedad del bienestar aumentan las patologías y en ocasiones, el sufrimiento de las personas.

En esta sociedad del s. XXI también es preciso abordar el bienestar emocional, el cual se consigue canalizando nuestra creatividad para mejorar nuestra realidad interior y exterior. Debemos construir un mundo donde el aprendizaje, la evolución y el crecimiento, y no el consumismo, muevan nuestra existencia. Toda evolución científica y tecnológica debe ir acompañada de una profunda reflexión ética y moral. Cada uno de nosotros formamos parte de un ecosistema global en el cual nuestra aportación individual es muy importante y nuestra forma de actuar, pasiva o creativa, tiene un impacto global para caminar hacia el equilibrio, la armonía y la felicidad o todo lo contrario, el caos, el desequilibrio o la frustración.

Desde la visión planteada por la Ecología Emocional, cuyo objetivo es ofrecer recursos útiles para la mejora de la salud, el bienestar y la educación emocional individual y colectiva, abordaré cómo construir un modelo de escuela que forme personas estables emocionalmente y capaces de construir un mundo más equilibrado y en paz.

Previamente, clarificaré dos conceptos definidos por M. Marcé Conangla y Jaume Soler en su libro “Ecología Emocional para el nuevo milenio”:

Ecología Emocional como “El arte de la sostenibilidad emocional. Se trata de gestionar nuestra energía emocional de forma creativa y amorosa, de tal forma que sirva para mejorarnos como personas, aumentar la calidad de nuestras relaciones además de respetar y cuidar de nuestra mundo”. Todos tenemos dos mundos que cuidar, el planeta Tierra y nuestro mundo interior.

Sostenibilidad emocional: “un estado de equilibrio en la generación y uso de nuestra energía emocional, la consecuencia de conectarnos a fuentes de energía emocionalmente ecológicas- limpias, renovables y sostenibles- y de permitir un flujo generoso de ideas, emociones, experiencias, conocimientos, vivencias entre nosotros y los demás”.

Queda claro que para ofrecer una respuesta adecuada a las necesidades de la educación actual, la inteligencia emocional debe ser parte imprescindible e insustituible en nuestra praxis educativa. Y nuestro rol personalizador/socializador debe estar, por lo menos, al mismo nivel que el de transmisor de conocimientos.

Las claves para construir una escuela emocionalmente ecológica y sostenible serían las siguientes:

  • Formar para la vida siendo la escuela fuente de aprendizaje y de conocimientos útiles.
  • Constituir un equipo humano de profesores que comparten un proyecto educativo común. Profesores que sientan y trabajen para crear espacios de conocimiento, de conexión y aprendizaje entre los tres niveles- yo, los demás y el mundo- del ecosistema.
  • Primar el objetivo de formar a sus alumnos como personas conscientes de quiénes son y de dónde vienen, partiendo de la responsabilidad y la toma de conciencia, de que cada uno de nosotros constituimos una parte muy importante y que influye en ese ecosistema global.
  • Cuidar espacios emocionales basados en la libertad y la responsabilidad de toda la comunidad educativa (profesores, alumnos ,familias, …).
  • Convertir las emociones y los valores en los motores de una cultura de crear y buscar soluciones creativas a los problemas. Y donde se potencien las actividades de atención plena, los momentos de reflexión personal y colectiva, la expresión y puesta en común de emociones, la reconducción de los conflictos a través del diálogo y la ayuda entre iguales.
  • Utilizar un lenguaje positivo por parte de todos como elemento clave para el respeto, el conocimiento y la comprensión mutua.
  • Educar para una buena alineación del eje mente-emoción-acción conjuntando el saber, el saber hacer, el saber ser y estar.
  • Promover la autonomía personal necesaria para que estas nuevas generaciones de jóvenes sean asertivas a la hora de defender y luchar por sus derechos y los de los demás.
  • Proporcionar espacios para soñar, imaginar y crear de forma que los sueños personales permitan crear sueños comunes.
  • Fomentar la implicación de los alumnos en la mejora colectiva a nivel social., medioambiental,.. a través de proyectos consensuados y compartidos.

De esta forma estaremos formando personas en base al modelo humano CAPA que defienden los creadores de la Ecología Emocional. Este modelo integra lo mejor de las características adquiridas a lo largo de nuestra evolución: una persona Creativa-Amorosa- Pacífica y Autónoma.

Creativa. Que es capaz de buscar los recursos necesarios para construir las mejores soluciones a los retos planteados, dejando de lado la ambición, el egoísmo, el poder sobre el otro o el éxito a costa de quien sea. Una persona que crea y no destruye.

Amorosa. Una persona que es responsable, respeta, se compromete por los demás y cuida la comunicación. “Sin amor, la inteligencia nos hace perversos; la justicia, implacables; el éxito, arrogantes; la autoridad, tiranos, y la ley, esclavos

Pacífica. Una persona que se enfrenta a los problemas no desde la pasividad sino desde la asertividad ya que ésta es la única forma de no agredir ni lastima al otro. Una persona compasiva y solidaria.

Autónoma. Una persona que construye un proyecto de vida que le enriquece a sí misma y a los demás en base a unas sanas relaciones

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