Somos humanos no tanto porque experimentemos emociones (también lo hacen otros mamíferos), sino, y fundamentalmente, porque somos capaces de sentirlas, o lo que es lo mismo, de ser conscientes de ellas, y a la vez de ponerlas en común con nuestros iguales.

 

El otro día cayó en mis manos el Informe del Observatorio FARO que me hizo volver la atención acerca de la tarea de la educación de las emociones sobre todo en las edades más tempranas. Buscando experiencias en esta línea me encontré con la de este CEIP.

 

Gran Canaria, colegio público Tinguaro de Vecindario en Santa Lucía de Tirajana, llevan ya varias semanas trabajando en un proyecto para entender y manejar las emociones. Usan técnicas como dramatizaciones, juegos, cuentos, modelaje con plastilina y sobre todo el diálogo para atender a esa parte de cada uno de nosotros tan fundamental y tan importante como pueden ser las matemáticas o la lengua. 

 

Este trabajo forma parte de la asignatura Educación Emocional y para la Creatividad que este curso se da por primera vez en los colegios de Canarias. Experiencia única en el territorio español, se imparte a los niños de Primaria, al objeto de desarrollar la «capacidad de gestionar de manera eficiente los sentimientos utilizando la razón», de «reconocer y expresar las emociones» y de «regularlas, controlarlas y utilizarlas de forma productiva», según detalla el informe técnico que explica la razón de ser de esta materia.

 

El origen hay que buscarlo en un programa del Gobierno canario que introducía en Primaria «parejas pedagógicas» -dos profesores por clase- «para facilitar la transición» de los niños que acababan de dejar Infantil. Este «invento» enfocado a desarrollar la creatividad y mejorar el aprendizaje natural mediante el juego, se le dio forma de currículum con tres líneas diferenciadas: 

    • alfabetización emocional, de tal modo que  los alumnos participantes conozcan lo que sienten al tiempo que atienden las emociones de sus compañeros y compañeras;
    • regulación emocional, que les enseña a relacionarse y a resolver conflictos;
    • la creatividad propiamente

El proyecto está en marcha, incluso cuenta con un Blog donde se vuelca información muy útil. Tiene por delante la tarea que los alumnos sepan reconocer sus propias emociones y las puedan controlar, que no es reprimir, sino ser conscientes de ellas de tal modo que se haga realidad esa máxima que dice que  «El alumnado que es más feliz, confiado, asertivo, resiliente, original, innovador, audaz, equilibrado… tiene más éxito en la escuela y en la vida»

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