Llevamos un curso entero hablando de salud, de bienestar, de cuidarnos y cuidar a los demás pero todo gira, en último término, en nuestra voluntad de hacerlo, leo en la prensa un noticia que nos viene al pelo para ilustrar el fin de temporada de nuestro blog, el titular dice así: «Nueva York anima a subir escaleras«

El alcalde de esta inmensa ciudad está empeñado en mejorar la salud de sus conciudadanos promoviendo iniciativas, que desde la distancia, en muchos casos nos sorprenden pero que merecen de nuestra atención.

La prohibición del consumo de tabaco en bares y restaurantes comenzó allí y ahora es un hecho en todo el mundo, podemos discutir sobre la idoneidad o no de estas iniciativas institucionales, pero el hecho último es que la salud depende de cada uno de nosotros, estar sanos, ser felices, ayudar a nuestros niños y niñas a ser en personas plenas está en nuestra mano, en nuestra voluntad y en que les eduquemos en ser capaces de logarlo.

El tiempo asociado a la infancia, momento de desarrollo es clave la necesidad de crecer sano, pero tenemos queir más allá, tenemos que ser capaces de vivir en una cultura de salud, al igual que hablamos de aprendizaje para toda la vida donde nos preocupa nuestro aprendizaje continuo, debemos plantearnos nuestro bienestar a lo largo de toda la vida.

Promover hábitos saludables a lo largo de toda la vida nos reportará consecuencias positivas a largo plazo, al tiempo que influiremos positivamente en nuestro entorno.

Un consumo moderado en nuestra alimentación de platos precocinados o con altos contenidos grasos, la eliminación de hábitos tóxicos: tabaco, alcohol, …, el ejercicio moderado y con continuidad, un sentido positivo de la vida, el optimismo, querernos y querer a los demás, tener la capacidad de empatizar con las emociones de los demás nos va a proporcionar a la larga un coctel de bienestar que nos ayudará a continuar creciendo en lo personal, con estas acciones en positivos seguro que nos convertimos en promotores de salud en nuestro entorno cercano, bien sea en nuesrto ámbito familiar o escolar .

¿Por qué hacerlo? Creo que es algo obvio, a pesar de todo digamoslo, porque tenemos una vida, solo una, nuestro tiempo es finito y tenemos que vivir con intensidad, sin desmedida, con moderación pero saboreando cada día, cada momento como un hecho único e irrepetible.

Está en nosotros escribir el relato de nuestras vidas, no lo hacemos en solitario pero podemos influir en cómo transcurre nuestro tiempo vital, podemos tomar decisiones sobre nuestros hábitos, sobre nuestras emociones, sobre cómo afrontamos las mil dificultades que vivir, inevitablemente, trae consigo.

Vuelvo al comienzo, todo éxito o fracaso reside en nosotros mismos, en  nuestra voluntad de alcanzar aquellas metas que nos propongamos, termino con una cita dice así: «Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad«, se le atribuye a Albert Einstein.

Felices vacaciones y que el nuevo curso llegue lleno de propósitos y proyectos, hasta pronto.

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