No podía dejar pasar esta fecha del 17 de febrero sin referirme a Francisco Giner de los Ríos en el centenario de la muerte de este hombre sabio. Su creación supuso una bocanda de aire fresco e innovador en un sistema educativo encorsetado muy vinculado a una mala praxis integrista católica. En 1876 funda la Institución Libre de Enseñanza junto a Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón.

Como comenta la Fundación que lleva su nombre, la Institución Libre de Enseñanza «se convirtió en el centro de gravedad de toda una época de la cultura española y en cauce para la introducción en España de las más avanzadas teorías pedagógicas y científicas que se estaban desarrollando fuera de las fronteras españolas».

Toda la filosofía y el esfuerzo de Francisco Giner de los Ríos se vieron compensadas por los proyectos que, emanando de la Institución, compusieron su universo pedagógico, científico y humanista: el Museo Pedagógico Nacional, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, la Residencia de Estudiantes, creada en 1910, el Centro de Estudios Históricos, el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales, el Instituto-Escuela abierto en 1918. Hay otros proyectos como las Misiones Pedagógicas, impulsadas por Cossío entre 1932 y 1936; las Colonias Escolares, modelo de los futuros campamentos escolares de verano o la Fundación Sierra-Pambley, concebida en Villablino (León) en 1887.

Toda esta riqueza está en el germen y la base de las teorías educativas actuales que desde este Blog vamos desgranando. Como bien dice Jaume Carbonell, Giner lo tenía muy claro: la regeneración democrática de la sociedad solo puede venir de la educación, de la revolución de las conciencias. Desde sus teorías empieza esa concepción de la escuela en diálogo con el entorno, diálogo libre, exigente y respetuoso. Abre las puertas de la escuela a la «escuela del mundo» para una relación de aprendizaje y motivación recíprocas.

Este rondeño sentó las bases de la investigación educativa que gusta de innovar, buscar y dialogar constantemente con la sociedad. Ojalá todos nuestros proyectos educativos recogieran su espíritu.

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