Una de las cuestiones que más influye en el adecuado desarrollo de la actividad académica en un centro es la evaluación. La posibilidad de reflexionar sobre el proceso de trabajo del profesorado, del Equipo Directivo y de los propios estudiantes, nos permite establecer criterios de mejora efectivos.

Actualmente contamos con una gran cantidad de posibilidades de evaluación, que se organizan según los agentes que las realizan, los datos analizados, el tipo de acción y el momento en que se lleva a cabo.

Con respecto a la aplicación de la evaluación, debemos distinguir entre las evaluaciones censales y las evaluaciones muestrales.
Las evaluaciones censales realizan una evaluación de todos los alumnos, obteniendo unos resultados individuales que nos permiten, posteriormente, realizar un análisis comparativo de los datos obtenidos. Si esta evaluación aspira a devolver información real es evidente que se necesita, como marca la LOMCE, tener en cuenta tanto las cuestiones ambientales y socioeconómicas del centro, como el punto de partida en el que se encuentran los estudiantes.
Las evaluaciones muestrales buscan datos más generales, intentando obtener una panorámica de los centros o del propio sistema educativo. De esta forma, el grupo de análisis no es todo el alumnado, sino una muestra suficientemente representativa que sea capaz de arrojar datos válidos para su estudio.

Con respecto al momento en que se realiza la evaluación tenemos las evaluaciones iniciales, en las que medimos la capacidad de un estudiante antes del comienzo de un curso o etapa; las evaluaciones procesuales, que nos permiten tener la información sobre las dificultades que se están produciendo a lo largo de la etapa o curso y las evaluaciones finales, que miden los resultados al final de un curso o etapa educativa. En este ámbito, lo que señalan muchos de los estudios de evaluación europeos, es que estamos dándole una menor importancia a la evaluación procesual. Esta evaluación puede tener una gran incidencia en la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje, por la posibilidad que nos ofrece de rectificar dinámicas o introducir nuevas propuestas sobre la marcha. Evidentemente, el hecho de analizar el proceso a posteriori (como se hace en la evaluación final), nos permite realizar un estudio más detallado y completo, pero no nos facilita la introducción de variaciones dentro del propio proceso. En muchas ocasiones esperar al final es esperar demasiado, por lo que darle una mayor importancia a la esta evaluación procesual podría beneficiar en gran medida a nuestros estudiantes.

También deberíamos distinguir entre las evaluaciones que se centran en competencias y aquellas que estudian únicamente los contenidos curriculares trabajados en cada etapa. Estas dos cuestiones tienen espacial importancia en las evaluaciones externas, que mantienen, en algunos casos, grandes diferencias tanto en su planteamiento como en sus métodos de análisis.

Evaluaciones internas y evaluaciones externas.

Evaluaciones internas.
Las evaluaciones internas son la herramienta fundamental que tienen los centros para el desarrollo de sus propuestas de mejora. El análisis de estos resultados nos permite evaluar a los estudiantes, pero también revisar nuestro propio trabajo docente, para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Las sucesivas leyes que ha ido teniendo nuestro país han aumentando la importancia de la evaluación. La diferencia fundamental que nos podemos encontrar a la hora de aplicar la LOMCE, es la intención de complementar las pruebas internas y las pruebas externas para cohesionar unas propuestas de análisis comparativo. Para conseguir esto se busca concretar lo más posible los diferentes elementos de estudio mediante la utilización de una nueva serie de herramientas (Portafolios, rúbricas, estándares de aprendizaje, etc.).

Evaluaciones externas.
Las evaluaciones externas se han convertido en una herramienta muy controvertida en la comunidad educativa por diversas razones. Por un lado la realización de las mismas permite mantener una serie de criterios homogéneos para la superación de determinadas etapas, así como una valoración de los resultados que arrojan las dinámicas de enseñanza-aprendizaje; pero, por otro lado, muchos profesionales se quejan de que valoran parcelas muy concretas, dejando fuera factores muy importantes.
Entre los organismos que se encargan de poner en marcha estas pruebas tenemos al Instituto Nacional de Evaluación Educativa, las Administraciones Educativas de las Comunidades Autónomas y los organismos internacionales que realizan pruebas y comparativas entre los diferentes sistemas educativos. Entre estos últimos organismos los que desarrollan los marcos estadísticos más importantes son la UNESCO, EUROSTAT y la OCDE.

Las evaluaciones externas más destacadas son las siguientes:
PISA (Programa Internacional de Evaluación de Alumnos)
Este programa está coordinado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esta es la prueba más conocida y compara los resultados académicos en Comprensión Lectora, Matemáticas y Ciencias a la edad de 15 años en los diferentes países.

TALIS (Encuesta Internacional de Enseñanza y Aprendizaje)
Este estudio se basa en una serie de encuestas pasadas a docentes y Equipos Directivos, con el objetivo de recabar información sobre los procesos educativos. También es impulsada por la OCDE.

PIRLS (Estudio Internacional de Progreso en la Comprensión Lectora)
Este estudio es organizado por la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA). Tiene como objetivo estudiar el rendimiento en Comprensión Lectora de los alumnos de 9 y 10 años. Esta evaluación, además de las pruebas, introduce diversos datos de contexto en el análisis.

TIMMS (Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y en Ciencias)
Este estudio, al igual que el anterior, también es impulsado por la IEA. Es equivalente al PIRLS, pero en el ámbito de las Matemáticas y las Ciencias. Se realiza en cuarto de primaria y también en segundo de ESO. En nuestro país, sin embargo, sólo se realiza esta prueba en Educación Primaria.

EECL (Estudio Europeo de Competencia Lingüística)
Este estudio está promovido directamente por la Unión Europea, y tiene como objetivo realizar una comparativa entre los estados miembros de la competencia en lenguas extranjeras.

Todos estos estudios nos permiten contar con una gran cantidad de datos para poner en marcha diversos procesos de mejora, pero debemos tener en cuenta que es muy difícil, a partir de un estudio, analizar procesos tan complejos como el de enseñanza-aprendizaje. Cuestiones como la convivencia en el aula, la motivación de los estudiantes y el grado de creatividad del profesorado, pueden ser elementos determinantes que no aparecen en las pruebas más conocidas.

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