Hoy es 25 de noviembre, un día especialmente significativo por el #NoalaViolenciadeGenero, un día que desde luego no tendría que existir. Todas las personas estamos de acuerdo que no sólo en el marco de la familia, también en el marco de la escuela, es donde se van aprehendiendo todo aquello que tiene que ver con la valoración de cada persona tiene de sí misma y la valoración que se hace de la otra persona.

Quiero hoy traer a este post un estudio realizado este año por la Delegación del gobierno para la violencia de género:Percepción de la violencia de género en la adolescencia y la juventud. El informe es una potente herramienta que nos permite conocer de primera manera como ven y afrontan la violencia de género los adolescentes y la gente joven en general. Conociendo esta vivencia nos podemos mejor hacer cargo de las bases que como personas vinculadas al mundo educativo trabajamos con los niños y niñas. Lo que trabajemos en las etapas infantiles queda y pervive en generaciones futuras.

El primer dato que arroja es que no todas las formas de violencia concitan el mismo rechazo ni todos los comportamientos que constituyen maltrato son identificados como tales. De hecho uno de cada tres jóvenes considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias ‘controlar los horarios de la pareja’, ‘impedir a la pareja que vea a su familia o amistades’, ‘no permitir que la pareja trabaje o estudie’ o ‘decirle las cosas que puede o no puede hacer’. Además, todas las investigaciones indican que las personas jóvenes son algo más tolerantes que el conjunto de la población con las conductas relativas a la violencia de con­trol. La macroencuesta de Violencia sobre la Mujer 2015 habla de un 25% de mujeres jóvenes entre 16 y 19 años que en alguna ocasión ha sufrido violencia de control.

Es necesario erradicar frases como «los celos son una expresión del amor» que se transmiten intergeneracionalmente -casi tres de cada cuatro (73,3%) adolescentes, independientemente de su sexo, han escuchado este consejo de una persona adulta en alguna ocasión.

La realidad digital también influye, no olvidemos que las personas jóvenes actuales son nativas digitales. Un mal uso de las redes sociales sitúa a muchas personas jóvenes en la pérdida de conciencia o sensibilidad de conductas que suponen un control abusivo (el 25,1% de las chicas reconocen haber sufrido control a través del móvil).

Poner coto a este sinsentido es una cuestión de estado, pasa por el entendimiento de todas las fuerzas políticas. Pero, también, pasa por un trabajo diario en los centros educativos, todo cuenta, todo suma, cualquier gesto, cualquier palabra, cualquier enfoque en los temarios.

#NoalaViolenciadeGenero

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