«No busques un mundo alfombrado, mejor calza unos buenos zapatos»

Durante los días 17, 18 y 19 de mayo, se ha celebrado en Zaragoza el Congreso Internacional de Inteligencia Emocional y Bienestar al que han asistido 600 personas de España y otros países. En él han participado 25 ponentes referentes a nivel nacional e internacional y se han presentado 150 comunicaciones innovadoras para el desarrollo de las habilidades emocionales, entre las que he tenido la suerte de colaborar. Su objetivo era poner de manifiesto “las experiencias que se están llevando a cabo desde el ámbito de la educación, de la salud, laboral y familiar para, por un lado, mejorar el sistema educativo y, por otro, tener ideas para salir de la crisis, ya que tener éxito profesional y personal está muy interrelacionado con una buena inteligencia emocional”, según el Presidente del Comité Organizador, Juan Antonio Planas. 

Son muchas las informaciones y novedades transmitidas durante estos tres días y por ello me gustaría resaltar algunas de las aportaciones que me han parecido más interesantes.

Rafael Bisquerra Alzina, Catedrático de Orientación Psicopedagógica en la Universidad de Barcelona (UB) y Director del Máster en Educación Emocional y Bienestar, define la Inteligencia emocional como un proceso educativo cuya finalidad es “el desarrollo de competencias emocionales, que son un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que nos llevan a tomar conciencia de nuestras emociones y a ser capaces de regularlas para relacionarnos mejor con nosotros mismos, con otras personas y, conjuntamente, hacer posible la convivencia y el bienestar“. Planteó un mapa del estado de la Educación Emocional en nuestro país donde son cada vez más numerosos los estudiosos y expertos, las Universidades y las Fundaciones que consideran este tema de gran relevancia. A su vez, existen redes de Escuelas de Inteligencia Emocional integradas por centros que desarrollan experiencias innovadoras, como sucede en Extremadura. La Educación emocional llega a un número de alumnos cuyo porcentaje supone entre el 5 y 10% pero se necesita un cambio de paradigma social y político. Haciendo un análisis crítico de la situación actual, existe un marco muy amplio en cuanto a fundamentación teórica pero falta evaluación de los programas. Desde una perspectiva descriptiva, la tutoría debe ser intencional, planificada y sistemática buscando el desarrollo de competencias emocionales, fundamentado todo ello en una buena formación del profesorado. Es muy importante la formación y sensibilización de las familias. Pero siempre debemos tener presente que la Inteligencia Emocional debe ir unida a unos principios éticos y morales ya que de lo contrario podríamos convertirnos en personas con una buena capacidad emocional pero utilizada de forma errónea para “manipular” o “abusar” de los demás. Esta apreciación me parece muy importante.

Enrique García Fernández-Abascal, Catedrático de Psicología de la Emoción y la Motivación en la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) y uno de los principales impulsores de la Psicología Positiva en España, centró su conferencia en las emociones. Considera que el afecto positivo nos hace menos vulnerables a  las enfermedades y a los contratiempos de la vida cotidiana por ello dirige su mirada científica hacia las emociones que nos hacen felices como el amor. Las emociones negativas son las responsables de  avisarnos de los peligros pero es el afecto positivo lo que debemos aprender. La forma de comunicarnos con el mundo es a través del afecto y  la infancia es una etapa clave porque en ella  se establecen o deberían establecerse vínculos afectivos seguros. Planteó la Teoría del Punto de Ajuste según la cual, el efecto de las emociones negativas perdura por más tiempo que el de las positivas. Ante una situación positiva, pongamos por caso que nos toca la lotería, enseguida nos acostumbramos a las nuevas experiencias que nos va a permitir disfrutar, pero seguro que una vez acostumbradas a ellas, surgen enseguida otras emociones negativas. Como seres humanos podemos alterar nuestras vidas cambiando nuestras actitudes mentales, debemos buscar nuestra felicidad, generarla y compartirla después. La positividad nos hace sentirnos bien, transformar el funcionamiento de la mente,  poner freno  a la negatividad, transformar el futuro pero también  nos permite construir fortalezas psicológicas y buenos hábitos mentales, ser más creativos y por tanto  crear unas redes sociales satisfactorias. Como reflexión, el aula reglada no suele ser un lugar de maduración emocional (pero debería serlo) sino que es el tiempo libre la mejor fuente de aprendizaje emocional, de ahí la importancia de ocuparlo en actividades placenteras.

 Por su parte, el conferenciante y doctor en Psicología Claude Steiner, Fundador de la Asociación Internacional de Análisis Transaccional (análisis del intercambio de información entre dos personas analizando el porqué llegamos a esas transacciones), hizo hincapié en que las emociones son una parte importante de la vida diaria y si no entendemos lo que sucede con nuestras emociones, no podemos entender bien lo que ocurre con nuestra vida. Tener educación emocional es “ser capaz de manejar las emociones de manera que mejoren tu poder personal y la calidad de tu vida y de la gente que está a tu alrededor”. El proceso de entrenamiento será el siguiente:

1º.- Abrir el corazón: Debemos comenzar liberando el centro de nuestros sentimientos de impulsos restrictivos y de lo que impide demostrar amor unos por otros.

2º: Examinar el panorama emocional: Una vez que hemos abierto nuestro corazón, debemos tomar nota del territorio emocional en el que vivimos.

3º.-Asumir responsabilidad: Cuando provocamos un daño emocional a alguien debemos disculparnos y asumir la responsabilidad de nuestras acciones y por último corregir nuestro comportamiento.

Los pasos que Steiner establece para la Educación Emocional son:

ETAPA 0.- Pedir permiso.

ETAPA 1. Abrir el corazón: Dar caricias, Pedir caricias, Aceptar caricias, Rechazar caricias y Darnos caricias a nosotros mismos.

ETAPA 2: Examinar el panorama emocional: Declaraciones de acción/sentimiento; Aceptar declaraciones de acción/sentimiento; Expresar nuestras intuiciones y Corroborar nuestras intuiciones.

ETAPA 3: Asumir responsabilidad: Disculparme por los errores, Aceptar disculpas, Rechazar disculpas, Pedir perdón, Perdonar y Negar el perdón.

Este método se encuentra más desarrollado en su libro “Educación Emocional”. Editorial Jeder, (ISBN 978-84-9370326-6-2).

Se habló también de Ecología Emocional que es el arte de gestionar nuestras emociones de forma que la energía que nos aportan sirva para mejorar las interacciones. Plantea una propuesta pragmática de acción en la que mente, cuerpo y acción constituyen un equipo. Desde esta perspectiva se plantean trabajar conceptos del ser humano a partir de metáforas (“Las Razones Que La Razón Ignora: 25 metáforas de ecología emocional para el crecimiento personal” deJaume Solert, Mercé Conangla y Laia Soler Conangla). En 2010, se creó en Barcelona el Instituto de Ecología Emocional.

No debemos olvidarnos de la formación de los docentes. En el Grado en Magisterio de Educación Primaria e Infantil, en la Universidad de Cantabria, existe una asignatura semestral y troncal llamada “Formación en valores y Competencias personales para docentes” que permite a los futuros maestros formarse en inteligencia emocional. Una investigación cuasi-experimental ha arrojado resultados positivos para el grupo de alumnos con formación en estas competencias en comparación en el grupo control de otras Universidades donde no la trabajaban. Estos futuros maestros formados en capacidad emocional, mejoraban en autoestima, en capacidad de empatía y en confianza para hablar público (se reduce el miedo).

La neurociencia (los últimos descubrimientos en este campo han permitido avanzar en el campo emocional) al igual que los numerosos estudios que demuestran estadísticamente la efectividad de la inteligencia emocional en distintos campos (educativo, deporte, salud, etc) han ocupado un lugar importante en el Congreso.

Espero que esta pequeña muestra de todo lo aprendido, os permita reflexionar y profundizar más a todas las personas interesadas en el tema. Antes de asistir a este Congreso, era ya una profesional convencida del poder de la Inteligencia Emocional pero después de todo lo escuchado, vivido y sentido en él, aún lo soy más. Y considero que debemos ponerla en práctica no sólo en en todos los centros educativos sino a todos los niveles. Aludiendo a la cita de inicio del post, la completaría diciendo que en esos «zapatos» siempre debemos dejar un espacio para ella. 

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