Las matemáticas se estudian en todos los cursos de la Educación Primaria y Secundaria pero probablemente, una parte importante del alumnado no llegue a comprender la presencia tan importante que tiene en sus vidas y en la arquitectura de nuestras localidades y ciudades porque el tipo de metodología utilizada es más teórica que práctica. No debemos olvidar que las Matemáticas ayudan a profundizar en la percepción del mundo y en la experiencia: ordenándolas y buscando el control racional del espacio físico, de las situaciones problemáticas, de los fenómenos naturales y sociales.

 

Las matemáticas no sólo están presentes en aspectos tan tangibles como por ejemplo, su uso en la compra y venta, sino que además lo están en muy variados aspectos de la organización social, pero con cierta frecuencia lo hacen de forma enmascarada, de tal manera que muchas veces solo las percibimos cuando no funcionan correctamente.

 

 La competencia matemática cobra realidad y sentido cuando los elementos y razonamientos matemáticos son utilizados para enfrentarse a aquellas situaciones cotidianas que los precisan. Por ello, su desarrollo se alcanzará en la medida en que los conocimientos se apliquen de manera espontánea a una amplia variedad de situaciones, provenientes de otros campos de conocimiento y de la vida cotidiana.

 

 Una propuesta metodológica para abordar la competencia matemática desde un aprendizaje significativo interesante son las rutas matemáticas, un pequeño recorrido para descubrir algunas de las maneras en que se utilizan las matemáticas en la ciudad o localidad. Éstas suponen salir a la calle a ver la ciudad, a conocer y a disfrutar de  la arquitectura, del urbanismo, de sus parques, del arte o incluso del comercio, ¿y por qué no de las matemáticas?. No se trata de sacar nada nuevo a la calle, está ya ahí,  esperando que lo descubramos. En las aulas hemos dotado a nuestro alumnado de herramientas matemáticas durante años con la idea de que las utilicen  el curso siguiente, en la universidad, ¿en el próximo examen?,  y hemos salido del paso como hemos podido cuando la pregunta era: ¿para qué sirve esto?, sin darnos cuenta de que la aritmética, la geometría o el álgebra circulan por nuestra ciudad y de que nosotros mirábamos hacia otro lado. Se puede conocer más y mejor nuestra ciudad o localidad desde las matemáticas además de valorar éstas como un potente instrumento de conocimiento pero también de diversión.

 

También hay otras posibilidades de encontrar matemáticas en la vida diaria, como pueden ser los recorridos por los centros comerciales (que nos llevarían a las matemáticas del consumo) o por los museos (y veríamos las relaciones entre arte y matemáticas) o incluso por el propio centro educativo.

 

 ¿Cómo llevarlas a la práctica?

 

 Una vez que el profesor ha explicado los conceptos matemáticos (geometría, aritmética, estadística, etc.) diseña la ruta seleccionando los lugares donde los alumnos deben poner en práctica lo aprendido.

 

El diseño de la ruta requiere preparación y trabajo riguroso y por supuesto, debe responder a cuestiones como ¿qué objetivos me propongo?, ¿qué contenidos van a trabajar los alumnos?, ¿en qué lugares de la ciudad o localidad lo pueden encontrar?; ¿qué tipo de actividades quiero plantear?

 

Posteriormente se prepara un dossier en el que se recogen una serie de tareas y actividades relacionadas con el trabajo de aula.

 

Antes de empezar esta excursión debemos transmitir algunos consejos a los alumnos y alumnas para que no se olviden de llevar convenientemente preparada una mochila muy especial: papel, lápiz, goma, bolígrafo; una cinta métrica, aunque antes de usarla  deben probar a “estimar” las longitudes a ojo (seguro que a lo largo del paseo acabarán afinando la puntería); calculadora; una regla, escuadra o cartabón o cualquier otro instrumento adecuado a los contenidos a trabajar. Por supuesto, no deben olvidar tampoco su bagaje matemático, saben mucho más de lo que a veces les parece y con la mente abierta y ganas de pasarlo bien, aunque sea haciendo matemáticas, no habrá problema que se les resista.

 

Durante la salida, pueden ir solos (alumnos de cursos elevados de la ESO) o bien cuando son más pequeños, acompañados del profesor. Una propuesta interesante es trabajar por grupos cooperativos (juntos van resolviendo el conjunto de tareas y actividades a partir del análisis de la información sobre el propio terreno, la reflexión, el debate y la confrontación de datos hasta llegar a la solución correcta). Los alumnos, de esta forma, se acostumbran a pensar por sí mismos y también a ser creativos con las posibles soluciones a un mismo problema.

 

Cuando regresan al aula, se pone en común el trabajo realizado en cada grupo, todo lo aprendido, las dificultades o problemas surgidos y su valoración de la actividad.

 

Resulta evidente que la ruta matemática va a permitir trabajar todas las competencias clave: Comunicación lingüística, competencias básicas en ciencia y tecnología, Aprender a aprender, Competencias sociales y cívicas y conciencia y expresiones culturales.

 

 ¿Cuáles son los beneficios de esta metodología?

    1.  Favorecer la motivación de todos los alumnos haciendo divertido, ameno y práctico el aprendizaje y recuperar la ilusión por aprender de aquellos alumnos más desmotivados.

 

    1. Cambiar las rutinas diarias para provocar expectación y curiosidad.

 

    1. Fomentar las metodologías activas para conocer y aprender, después de sentir curiosidad, debemos experimentar y manipular.

 

    1. Trabajar en entornos cooperativos, lo que implica formar pequeños grupos de trabajo, seleccionados de forma intencional, para que los alumnos trabajen juntos en la consecución de metas comunes que benefician a todos los miembros del equipo. Es una metodología activa, basada en la experiencia e interacción entre los alumnos y posibilita que los alumnos aprendan unos de otros.

 De esta forma atractiva y divertida estamos ofreciendo a los alumnos unas “gafas matemáticas” con las que profundizar en la perspectiva del mundo.

 

La observación del papel que juegan las matemáticas en la vida social es un largo proceso que requiere un aprendizaje. Como casi todo en la educación, para que llegue a surtir efecto es necesario que se haga muchas veces, que llegue a ser una tarea cotidiana.Seguro que con esta metodología contribuimos a sacar las matemáticas del aula y hacerlas visibles en el día a día de los alumnos.

 

 

 

 

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