Me encanta esta imagen, me produce unas tremendas ganas de buscar un charco para mi … a ser posible sin miradas indiscretas que me juzgen, os soy sinceros me daría verguenza que me vieran saltando, sin embargo a la niña de la fotografía no la importa que la miren, y a juzgar por sus piernas, no es la primera vez que salta a plena satisfacción ¿hay algo mejor?

No hay lógica, no hay miedo … solo hay ganas de disfrutar, de vivir.

Hemos vivido por el Norte días muy duros de temporal con cota de nieve a nivel del mar, consecuencia nieve por todas partes … mil oportunidades de disfrutar, de jugar, de tocar … en el momento que los niños han tenido la oportunidad se han lanzado a la calle. No han pensado en el frío o el posible costipado, era una oportunidad y había que aprovecharla.

En la escuela llevamos estas semanas pasando frío, no porque no tengamos calefacción, sino porque nos hemos tirado a la calle a tocar la nieve o el hielo dependiendo del día. Hemos elaborado hielo y comprobado como se derrite; hemos pisado las pozas y cuando nos hemos mojado más de lo debido hemos intentado secarnos nosotros solos para que no nos riñeran los papás al salir del cole.

Estamos lejos de ser plenamente libres y autónomos para experimentar y aprender de manera más libre ¿la culpa? Solamente mía, del adulto que gestiona el tiempo del aula. Nos empeñamos en organizar el tiempo infantil en función de nuestra cultura adulta; de la formación recibida, de los perjuicios heredados y las presiones que recibimos para que los niños y las niñas crezcan y crezcan lo más rápido posible.

Si los niños aprenden más y mejor motivados y al aíre libre ¿por qué no lo hacemos más? Si los niños son espontáneos ¿por qué matamos sus iniciativas?

Leo a un compañero en Twitter que una niña de 8 año copia las divisiones en su clase por verguenza a no saber hacerlas y se pregunta ¿cuándo comienzan a mentir? ¿Cuándo comienzan a dejar de ser niños para comportarse como adultos? Matamos la espontaneidad y el interés ¿para qué?

La escuela debe contemplar todos los aspectos, lo emocional y lo curricular. Cualquier contenido necesita de un soporte emotivo imprescindible. Requiere paciencia y tesón, y sobre todo, requiere comprensión y tiempo por nuestra parte.

Podemos empujarles a crecer, obviar sus necesidades y deseos en aras de alcanzar una nota pero lo único que conseguiremos será dejar atrás a muchos ¿nos lo podemos permitir? La escuela tiene que incluir a todos intentando atender a todos desde su propio espíritu, no es fácil pero debe ser nuestro compromiso al menos intentarlo ¿no os parece?

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