Suelen circular por Faceebook o Twitter frases más o menos célebres con mensajes sencillos que nos animan a pensar, a emocionarnos, …, la imagen que hoy aporto es una de ellas, me he encontrado por casualidad y la curiosidad me llevo a pensar un poco sobre ella e investigar un poco sobre el posible autor de la misma.

Frederick Douglas, para la mayoría de la nosotros, para mi el primero, es un gran desconocido, no recordaba su nombre, no era capaz de recodar si había leído algo sobre su vida o su posible obra, sin embargo, después de un rato navegando por Internet me he quedado maravillado de lo que he leído, sin duda su vida fue fascinante.

Nació esclavo, siempre fue un misterio su verdadera fecha de nacimiento ya que los esclavos no tenían derecho a ser registrados, y sin embargo cuando murió era un hombre libre y con una vida apasionante tras de sí que ayudo a transformar la vida de muchos otros, de todos nosotros en realidad ya que en aquellos años el mundo cambio de una manera radical

Desde su origen como esclavo en una plantación sureña de Estados Unidos hasta su muerte en 1895, su vida es un continuo esfuerzo por ser un hombre libre y culto. El aprendizaje de la lectura lo transformo en otra persona; Su tesón, su ética le llevó a ocupar altos cargos en el gobierno de Estados Unidos, siendo incluso embajador en Haití y a viajar por Europa como una persona relevante de su tiempo en la defensa de la igualdad de las personas.

Leyendo su biografía se puede afirmar que el origen de una persona solo es el comienzo, donde el futuro le lleve depende en buena parte de si mismo. Su determinación por superarse, por formarse y por crecer son fundamentales para lograrlo.

Me llama la atención especialmente que no solo quisiera mejorar, prosperar, si no que siempre tuvo la visión de que su progreso fuera compartido, disfrutado por los demás, otro rasgo que debemos destacar en los tiempos que vivimos.

Afrontemos el futuro desde el comienzo de la vida, desde la infancia, cuando todo es posible; cuando todo esta por hacer, sentemos las bases de una vida

No sé si la frase original sería exactamente así o la traducción la ha desvirtuado, pero pensar en niños fuertes me parece apropiado, debemos fortalecerles, darles herramientas, estrategias, opciones en definitiva para el futuro, para evitar que se conviertan en adultos rotos. Quiero pensar en fuerte como sinónimo de robusto, de tenaz, no tanto en una fuerza arrasadora para con los demás; entiendo que el autor de la cita así no lo ha querido legar, personas integras capaces de encarar sus propias vidas haciendo frente a las dificultades.

La idea de ruptura de la persona es también muy ilustrativa, cuando un adulto se “rompe” recurrimos a mil caminos para recomponerlo, no siempre lo logramos, y en muchos casos son bastantes los que se quedan en el camino.

Pensar en una persona rota es cuanto menos escalofriante; alguien rendido a su suerte es un fácil objetivo para hacerse daño a si mismo y a los demás, ¿puede la sociedad permitirlo? ¿Podemos quedarnos indiferentes antes un hecho así? ¿Somos capaces de anticiparnos?

La sociedad, la familia, la escuela debe propiciar los procesos de construcción de esos niños “fuertes”, bien formados en lo emocional; en lo personal e interpersonal; en lo académico, cuantos mejores pertrechos en su mochila personal mayor será su fortaleza en el día de mañana.

Leyendo la biografía de Frederick Douglas podemos comprobar como se fue forjando su propio yo, partiendo de unas condiciones tremendamente adversas cuando a una buena parte de la humanidad se le negaba todo derecho.

Sin duda tener la referencia de este tipo de personas extraordinarias nos reconcilia un poco con nosotros mismos, la historia nos lo dice, un mundo mejor es posible si peleamos por él, quizás el primer paso para lograrlo pase por conseguir que nuestros niños y niñas sean fuertes y orgullosos de si mismos, interesante propósito para estos días descanso, es momento de tomar carrerilla … feliz semana.

 

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