En nuestra escuela suelen habitar dragones, Anjanas … y hasta piratas, la imaginación es el motor de la infancia, y nosotros los mayores, hacemos uso de ella cada vez que podemos para que nuestros niños y niñas aprendan lo máximo posible.

Siendo una escuela que no tiene mar sino más bien praos y monte cerca, el tema del mar nos atrae especialmente, posiblemente amas más

de aquello que careces, no está lejos el mar por suerte por eso de vez en cuando tenemos aventuras piratas, nos da un poco de miedo pero al mismo tiempo nos encanta.

Fuente de la imagen: www.flickr.com/photos/hero4hireparty/4547994760/sizes/m/in/photostream/

Os cuento todo lo anterior porque es tradición en mi clase que el último trimestre del curso de cinco años los piratas nos lleven de viaje, en ocasiones a mares lejanos de la Polinesia, otras nos quedamos por nuestro amado Cantábrico, el caso es que al llegar a junio comenzamos una travesía, una alegoría de la gran travesía que después del verano afrontaremos.

Tras años conviviendo con un espacio, con un modo de hacer en el aula, los niños de la clase de cinco años pasan a Primaria, es el mismo edificio, conocemos a los maestros y maestras, pero después del verano las cosas serán distintas, es otro ritmo, otros aprendizajes … pero no dejamos de tener los años que tenemos y aunque nos preparamos nos cuesta un poco al principio.

Esta pequeña travesía pirata es un anticipo de una nueva vida, de un cambio de paso en nuestro tiempo escolar que nosotros representamos con un viaje fantástico, otros compañeros nombran caballeros, se hacen graduaciones, cada uno a nuestra manera intentamos que los niños y niñas de Infantil den el salto bien pertrechados de seguridad, de confianza en si mismo, de aprendizajes que, a modo de salvavidas, les ayuden a comenzar una etapa con ilusión y llenos de esperanza e interés.

Las transiciones entre ciclos, pero sobre todo entre etapas, es un momento crítico para muchos niños, se produce una crisis de identidad que muchos llevan con angustia, se sienten pequeños pero la escuela, la sociedad les dice que son mayores. Ocurre con la llegada de un hermano, con un cambio de colegio por necesidad familiar, son momentos que los niños deben afrontar acompañados, arropados y queridos, lo que no quita para que tengan que poner en valor las estrategias que seguro que les hemos enseñado, el papel de los adultos es clave, si forzamos el cambio, éste con toda seguridad, se verá truncado y las consecuencias todos nos las podemos imaginar.

Debemos plantearnos con antelación este momento, tanto en la familia como en los equipos educativos, hablar, coordinarnos, llegar a acuerdos de mínimos que garanticen una travesía feliz y tranquila, no se trata de decidir únicamente contenidos mínimos, niveles y evaluaciones objetivas, sino de ir más allá y recordar que nuestros niños siguen siendo una material frágil, han crecido, se van endureciendo, han cambiado desde que comenzaron la escuela pero aún son tiernos como un brote joven, si les ayudamos seguirán creciendo y lo harán felices, al fin y al cabo esto último, es lo verdaderamente importante.

Tengo que dejaros, se oyen extraños pasos por el pasillo … creo que alguien viene a esconder un tesoro … feliz fin de curso y buena travesía mis valientes piratas.

 

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