Hace unos días se celebró en Barcelona la 13a edición del Congreso de Ciudades Educadoras donde representantes de más de 450 municipios de 36 países de todo el mundo explicaron iniciativas de participación ciudadana destinadas a la integración social. Nuestra ciudad, Olot, participó en este evento y por esto nos gustaría dedicar este post a comentar algunas de las ideas allí expuestas.

 Los ejes temáticos del congreso se sustentaban sobre tres pilares: En la base de la pirámide encontramos la inclusión como un derecho. La ciudad educadora promueve el bienestar y la inclusión de sus ciudadanos a través del capital social, segundo eje temático, de sus ciudadanos . Se aboga aquí por políticas de participación que generen espacios de debates y por alianzas que faciliten construir proyectos de mejora de barrio y ciudad, al mismo tiempo que se fortalecen valores como la solidaridad y el compromiso. Y en tercer lugar se plantea la ciudad educadora como un espacio de innovación y creatividad fomentando de la creatividad y el aprendizaje a lo largo de la vida. Los agentes sociales y económicos y la escuela contribuyen hacer posible esta innovación basada en el emprendimiento social.

 La idea general de Ciudad Educadora pues es mostrar que no solo se educa en la escuela, sino que todos los ciudadanos forman parte de un gran sistema educativo por el hecho de compartir un espacio. En este proceso, los actores principales son los Ayuntamientos de las ciudades, las instituciones educadores formales y las no regladas, es decir, asociaciones y entidades que contribuyen a formar ciudadanos. Todo este proceso contribuye a dinamizar y entrelazar el tejido social de las ciudades. De este tema dieron fe los representante de las diferentes ciudades y narraron como a partir del liderazgo de un equipo de gobierno, que cree en este proyecto, surgen infinidad de iniciativas de trabajo en red.

 El problema es que muchas políticas municipales continúan considerando, todavía, la ciudad educadora sólo como un conjunto de actuaciones relacionadas, de una manera u otra, con las instituciones o edades educativas convencionales. La transversalidad y la coordinación son básicas para dar sentido a las actuaciones que incorporan la educación como un proceso que se da a lo largo de toda la vida. Debería convertirse en una demanda y exigencia de los ciudadanos, tal como se expresa en la introducción de la Carta de Ciudades Educadoras: «Se afirma pues, un nuevo derecho de los habitantes de la ciudad: el derecho a una ciudad educadora«

 A lo largo de nuestra participación en el blog estos dos últimos cursos, hemos ido exponiendo algunas de las iniciativas que se realizan en nuestra ciudad como ciudad educadora. Con la oportunidad que nos brinda este blog, esperamos al largo de este curso poder compartir nuevas experiencias de voluntariado y emprendimiento social.

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