Ante la necesidad de reforzar las competencias sociales y cívicas, junto a la educación en valores, no cabe ninguna duda. Pero ¿cómo hacerlo? Podemos justificarnos argumentando que como tema transversal, se está trabajando constantemente y por ello, no existe ninguna planificación (en muchas ocasiones, ésta es la excusa para no programarlas). Pero considero que dada la trascendencia de estas competencias para el desarrollo socioemocional de nuestro alumnado, sólo hay una fórmula para integrarlas que consiste en aplicar programas específicos, sistematizados y aún más, trabajados por todo el equipo docente en el marco del Proyecto Educativo y de las Programaciones Didácticas.
La propuesta que presento en este blog supone caminar en la línea de trabajo de centro, desde una perspectiva global, a partir de un Programa “Aulas Felices”, el cual nos plantea trabajar en torno a dos ejes fundamentales, Atención Plena (Mindfullness) y Fortalezas Personales, desde la visión de la psicología positiva que surgió en Estados Unidos como un movimiento renovador que pretendía “el estudio científico de lo que permite prosperar a los individuos y a las comunidades” (International Positive Psychology Association, 2012). Actualmente la Psicología Positiva configura un amplio movimiento internacional liderado por prestigiosos investigadores en áreas como la salud, la psicoterapia, la educación, la promoción de organizaciones sociales y que ofrece extraordinarias posibilidades para renovar la práctica educativa desde unos sólidos fundamentos científicos.
El objetivo fundamental del Programa “Aulas Felices” es potenciar aprendizajes y felicidad en los alumnos, promoviendo su desarrollo personal y social a través del bienestar de esos alumnos, sus profesores y sus familias. Se trata de un programa con una visión integradora y adaptado a nuestro sistema educativo.

En este post profundizaré en las fortalezas personales que son rasgos positivos de la personalidad, que configuran el “buen carácter”.(Seligman, 2002). Las Fortalezas personales permiten al ser humano cultivar su vida interior, para que la felicidad dependa de sí mismos y no tanto de lo exterior. Lyubomirsky, Sheldon y Schkade (2005) han sistematizado los tres factores que determinan la felicidad: herencia genética, las circunstancias y la actividad deliberada. El valor de referencia depende de aspectos biológicos, heredados genéticamente o dicho de otra forma, el 50% de nuestra felicidad depende de nuestra herencia genética la cual no se puede modificar. Las circunstancias constituyen sólo un 10% de nuestro bienestar, circunstancias externas como las características de nuestro entorno familiar, social, escolar, laborar; el nivel de ingresos económicos; la salud y todo aquello que va ocurriendo de forma inesperada en nuestra vida. Y lo más significativo es que nuestra actividad deliberada tiene un peso del 40%, o sea que una parte importante de nuestra felicidad depende de nosotros mismos. De nuestro Yo, de nuestras variables internas, de nuestra personalidad depende en gran medida nuestra felicidad. Y por tanto tenemos la gran suerte de que estas variables se pueden trabajar para lograr mejorar nuestros modos de pensar, sentir y actuar y así gozar de una vida más satisfactoria. Ésta es la justificación para integrar las veinticuatro fortalezas Personales que nos propone “Aulas Felices”, en la vida de un centro educativo.

Las veinticuatro fortalezas personales se agrupan en torno a seis grandes bloques:
SABIDURÍA Y CONOCIMIENTO: Fortalezas cognitivas que implican la adquisición y el uso del conocimiento.
1. Creatividad [originalidad, ingenio].
2. Curiosidad [interés por el mundo, búsqueda de novedades, apertura a experiencias].
3. Apertura mental [juicio, pensamiento crítico].
4. Amor por el aprendizaje.
5. Perspectiva [sabiduría].

CORAJE: Fortalezas emocionales que implican el ejercicio de la voluntad para la consecución de metas ante situaciones de dificultad, externa o interna.
6. Valentía [valor].
7. Perseverancia [tenacidad, diligencia, laboriosidad].
8. Integridad [autenticidad, honestidad].
9. Vitalidad [ánimo, entusiasmo, vigor, energía].

HUMANIDAD: Fortalezas interpersonales que implican cuidar y ofrecer amistad y cariño a los demás.
10. Amor [capacidad de amar y ser amado].
11. Amabilidad [bondad, generosidad, cuidado, compasión, amor altruista, simpatía].
12. Inteligencia social [inteligencia emocional, inteligencia personal].

JUSTICIA: Fortalezas cívicas que conllevan una vida en comunidad saludable.
13. Ciudadanía [responsabilidad social, lealtad, trabajo en equipo].
14. Sentido de la justicia.
15. Liderazgo.

MODERACIÓN: Fortalezas que nos protegen contra los excesos.
16. Capacidad de perdonar.
17. Modestia, humildad.
18. Prudencia [discreción, cautela].
19. Autocontrol, autorregulación.

TRASCENDENCIA: Fortalezas que forjan conexiones con la inmensidad del universo y proveen de significado a la vida.
20. Apreciación de la belleza y la excelencia [admiración, asombro].
21. Gratitud.
22. Esperanza [optimismo, proyección hacia el futuro].
23. Sentido del humor [capacidad de diversión].
24. Espiritualidad [entendida desde la perspectiva de sentido en la vida].

Es importante destacar que estas fortalezas tienen una triple vertiente – cognitiva, emocional y conductual-, por lo que las actividades que plantea este Programa no deben quedarse en una simple reflexión sino que deben vincularse con los sentimientos de los alumnos además de realizar acciones para ponerlas en juego. Park y Peterson expresan que las fortalezas constituyen “una familia de rasgos positivos que se manifiestan en un rango de pensamientos, sentimientos y acciones”. Las actividades propuestas en el Programa, desde los tres hasta los dieciocho años, conjugan aprendizajes cognitivos, conductuales y emocionales. Además muchas de ellas están interrelacionadas y por tanto, el trabajo sobre una de ellas incide en otras muchas.

El refuerzo de estas fortalezas personales desde un modelo integrador va a permitir a nuestros alumnos aprender a ser persona, a convivir y a pensar. Existen distintas posibilidades para trabajar las fortalezas personales en las aulas: actitud positiva del profesorado, una educación que priorice la calidad a la cantidad (educación lenta), modelos organizativos basados en el trabajo por proyectos, aprendizaje cooperativo, socioconstructivismo. Pero además de todo ello, este programa ofrece un repertorio amplio de actividades para reforzar cada una de estas fortalezas como propuestas específicas (secuenciar actividades para abordar en distintas etapas y niveles o bien priorizar aspectos a trabajar), planes personalizados (En 3º ciclo de E. Primaria y Secundaria cada alumno realiza el cuestionario VIA y a partir de los resultados obtenidos, se elabora un plan de trabajo personalizado seleccionando un par de fortalezas en las que destaca y otras que debería mejorar.) y trabajo conjunto familia-escuela (reuniones tutoriales, colaboración de los padres en actividades de aula, refuerzo d actividades en casa,etc).
En mi centro, hemos optado por la opción de trabajar estas fortalezas desde su integración en nuestras programaciones didácticas y cada curso escolar, después de una lectura conjunta y reflexiva de las definiciones que nos presenta el Programa y en base a las necesidades detectadas, seleccionamos tres de ellas para posteriormente integrarlas en las programaciones de cada trimestre escolar. Ésta es la fórmula que nos permite dotar a nuestro alumnado de unas competencias intra e interpersonales en base a un recorrido escolar, desde que inicia la etapa de infantil hasta que finaliza en 6º de primaria. Nuestro objetivo es trabajar conjuntamente todo el equipo docente para planificar sencillas actividades en las que participará todo el alumnado del centro además de mostrar “’pequeños guiños” en murales, decoración de espacios comunes y otras zonas para que todas las fortalezas trabajadas estén siempre presentes en la vida del centro. Como ejemplo, el curso pasado trabajamos la “gratitud” (ser consciente de y agradecer las cosas buenas que suceden; saber expresar agradecimiento) y ahora en una de las zonas más visibles, tenemos expuesto nuestro “Cuaderno de Gratitud Compartida” en el que cada miembro de la Comunidad Educativa (alumnos, padres, profesores, personal no docente, ….) o personas que nos visitan pueden escribir sus mensajes de gratitud para compartirlos.
Estas competencias intrapersonales (autonciencia emocional, autorregulación emocional y autonomía emocional y bienestar personal) e interpersonales (conciencia socioemocional, regulación socioemocional y convivencia y cuidado emocional y bienestar común) serán la llave de acceso a una vida más plena y con mayor bienestar.
Este Programa elaborado por el Equipo SATI de Zaragoza puede descargarse gratuitamente en www.aulasfelices.com. En esta dirección podemos encontrar tanto el Programa como los anexos donde se recopilan todos los materiales necesarios para su puesta en marcha. Me gustaría agradecer y felicitar a este Equipo de trabajo por poner a nuestra disposición este trabajo que permite enriquecer nuestra tarea docente.

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