La semana pasada hubo un encuentro sobre MOOCs en la universidad Carlos III de Madrid en el que se habló de las problemáticas y los retos que conllevan este tipo de cursos. Los Cursos Online Masivos en Abierto, COMA, o en el mundo anglosajón MOOCs (por Massive Open Online Courses), han venido revolucionando el mundo académico universitario en los últimos años. Especialmente durante el año 2012, que incluso fue denominado el año de los MOOC por el New York Times, hubo particularmente en EEUU una especial proliferación de plataformas dedicadas a estos: Coursera, Udacity y EdX entre otras.

Los problemas para encontrar una definición correcta de lo que es un COMA derivan de la problemática de tomar como punto de partida las diferentes partes que forman el acrónimo para definir este tipo de cursos. Los COMA son cursos online no necesariamente masivos pero sí abiertos a todo el mundo que quiera participar.

De acuerdo con las teorías de enseñanza-aprendizaje que los promotores de cada curso hayan adoptado, encontramos  por un lado COMA que se centran en el modelo conectivista de George Siemens o Stephen Downes que abogan por situar al aprendiz en el centro del aprendizaje y que pone énfasis en que el aprendizaje verdadero nace de la interacción y la colaboración con entre aprendices. Por otro lado, los conocidos como xMOOCs han sido el modelo de cursos que se han adoptado en las grandes plataformas estadounidenses. Estos son básicamente cursos tradicionales donde el profesor da clases magistrales y guía al aprendiz a través de ejercicios y actividades que son después evaluados. La única diferencia, es que ocurre todo en línea.

Los COMA en España están representados fundamentalmente en dos plataformas: MiríadaX y UnX. Aunque son cursos de educación superior, me parece que los profesores tanto de primaria como de secundaria se pueden beneficiar de ellos y tomarlos por lo que pueden ayudar a la formación continua del profesorado. Por lo que refiere a cursos de este tipo dirigidos a alumnos de educación pre-universitaria, de momento sólo me he cruzado con un curso francés para preparación del examen de entrada a la universidad. La mayoría de iniciativas en educación primaria y secundaria se dirigen a tratar temas concretos para ayudar a los estudiantes en áreas como matemáticas, ciencias, idiomas, etc. Está por ver la evolución que tendrán en este sector educativo.

El éxito que los COMA han tenido en la educación superior se debe a que han ofrecido una solución a problemáticas que viene arrastrando este sector:

  1. dificultades de acceso por razones de movilidad
  2. dificultades económicas debidas al aumento de las tasas universitarias
  3. problema de la formación continua de profesionales incorporados ya en el mundo laboral.

En este sentido el uso de los COMA ha solucionado un grave problema y ha facilitado enormemente la posibilidad de formar a masas de individuos garantizando así el acceso universal a la educación, uno de los derechos humanos fundamentales.

Las problemáticas que acarrea la adopción de los COMA en la educación tienen que ver con las posibilidades de certificación o acreditación que puedan ofrecer. Aunque a este punto existen algunos tipos de certificaciones más o menos elaboradas, desde medallas o distintivos (badges) hasta certificados de haber terminado el curso e incluso la posibilidad de tomar exámenes pasando por un proceso de verificación de la identidad, la realidad es que se debe replantear lo que se evalúa tanto en estos exámenes como en cualquier sistema de evaluación presencial.

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