Recientemente hemos podido ver distintas noticias en los medios de comunicación relacionadas con una novedosa experiencia llevada a cabo en el “Providence Mount St. Vincent” de Seattle, en EEUU, una residencia de ancianos donde crearon una guardería en la que interaccionan niños y ancianos.

La documentalista Eva Brigss trabaja investigando la experiencia de crecer y de envejecer en los Estados Unidos y ha reflejado este proceso en su documental “Pressent Perfect”, actualmente en campaña de micromecenazgo y que ya ha conseguido casi el doble de los apoyos necesarios para su producción. Hay estudios en EEUU, que muestran como alrededor del 40% de los ancianos sufre aislamiento social. La soledad y la depresión son consecuencias de esta triste situación. Ambas repercuten negativamente en el estado físico y mental de las personas.

El documental que muestra este trabajo resulta conmovedor por los vínculos tan especiales creados entre ancianos y niños preescolares, pero a su vez te hace reflexionar sobre aspectos que, en función de cómo se abordan, pueden ser dolorosos para los ancianos o todo lo contrario.

La sociedad y los roles familiares han cambiado. La estructura tradicional de familias que cuidaban de sus mayores se hace más difícil por lo complicado que resulta conciliar la vida familiar y laboral, y ello ha llevado a que, generalmente su cuidado se delegue a las residencias de ancianos.

El proyecto de Seattle que ha resultado ser todo un éxito en lo que a Innovación Social se refiere, genera beneficios a todas las personas implicadas en el mismo, ha ayudado a transformar a un centro pero también a mostrar cómo existen otras manera de hacer las cosas en beneficio de todos. Durante cinco días a la semana, niños y mayores en base a un aprendizaje intergeneracional, se reúnen para comer, contar cuentos, jugar y bailar juntos. De esta forma los niños ayudan a los ancianos a vivir su día a día desde las dosis de alegría que transmiten los pequeños. Y resulta conmovedor como estos pequeños escuchan, acarician, se divierten y ríen con ellos. Una forma de integración de la tercera edad que ha transformado la rutina de su día a día.

La Declaración Política de la Segunda Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, celebrada en Madrid en el año 2002, recoge en el art.16 como uno de sus objetivos “la necesidad de fortalecer la solidaridad entre las generaciones y las asociaciones intergeneracionales, teniendo presente las necesidades particulares de los más mayores y los más jóvenes, así como alentar las relaciones solidarias entre generaciones”. Por ello, las políticas sociales de los países más desarrollados buscan crear espacios para envejecer de la mejor manera posible en una sociedad que todavía valora por encima de todo la juventud. Pero las personas mayores son cada vez más y tienen más peso social. Existen en España distintas iniciativas que promueven este aprendizaje intergeneracional.

También, nuestros centros educativos pueden convertirse en un lugar mágico para crear espacios y momentos donde nuestro alumnado, de cualquier edad, pueda compartir tiempos con personas mayores a partir de distintas propuestas educativas (actividades plásticas, lecturas compartidas o tertulias dialógicas literarias, proyectos de trabajo, etc.). Seguramente lo hayamos experimentado puntualmente pero podría ser una interesante propuesta de trabajo: sistematizar distintas actividades para que niños y ancianos hagan cosas juntos.

A partir de esta convivencia podríamos aprovechar para trabajar distintos aspectos como la valoración positiva de la experiencia aportada por los ancianos, el intercambio de experiencias muy distintas (cómo vivían, cómo eran sus juegos, cómo eran sus escuelas, etc.), la riqueza de trabajar juntos, etc. Y además de la maravillosa oportunidad de trabajar el respeto hacia los mayores, tan necesario en estos tiempos y fortalezas personales como la vitalidad o la perseverancia. El beneficio sería mutuo para ambas partes.

Aprovecho este último blog del curso para dar las gracias a todos los que habéis compartido mis posts y desearos un feliz verano, donde la paz, el descanso y la felicidad estén presentes.

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