Ayer por la tarde mientras regresaba en coche a casa escuchaba la radio y en Radio 5 me encantó un programa de «Piel adentro» sobre las limitaciones que todos tenemos en nuestras vidas, os dejo el audío para que podáis escucharlo si os apetece. [ENLACE]

Me llamo mucho la atención como planteaban las limitaciones como una oportunidad para el aprendizaje, lo común, en el entorno escolar al menos, es que veamos las limitaciones como una traba que debemos remediar de un modo generalmente clínico, no como una oportunidad para aprender y mejorar desde la propia vida de cada niño.

Si cada uno de nosotros mira unos instantes hacia su yo interior encontraremos no una ni dos limitaciones sino muchas más, aceptarlas, comprenderlas y tomarlas como un punto de apoyo para crecer es lo complicado, incluso para nosotros que somos adultos hechos y derechos.

Ante una limitación tenemos una posibilidad, ¿lo vemos así con nuestros niños en la escuela? Quizás en los casos más complejos con mayores dificultades sí, cada logro se celebra pero ¿hacemos lo mismo con el resto?

La atención a la diversidad se formula, al menos a nivel teórico, desde la idea de que cada uno somos diferentes con unas necesidades e intereses, desde nuestras capacidades debemos afrontar el aprendizaje. Podemos considerar nuestras limitaciones y orientarnos a superarlas, el proceso seguro que merece la pena.

El proceso de construcción de la propia vida comienza con la toma de conciencia de uno mismo ¿no es este un objetivo de la escuela? La cuestión es que hacemos después … ¿cómo llegamos a este conocimiento? ¿Desde la consciencia o desde el sufriemiento?

El proceso de reconocimiento de las propias posibilidades y limitaciones en un entorno amable, cercano que falicite la asimilación y la construcción del propio yo deberá posibilitar a los niños el primer paso para superar esas limitaciones, lo harán de manera natural, como un proceso más en su crecimiento.

Procesos, procesos … no nos cansamos de hablar de procesos; procesos cortos, largos, no todos evolucionan igual ante el mismo aprendizaje. Ningunno de nosotros somos máquinas programadas para el desarrollo de tareas del mismo modo, depende de nuestro momento vital, de nuestro entorno, asumamos que es así y dejemonos llevar.

Nada permanece, todo cambia ¿determinamos los procesos por su final o su totalidad? Si consideramos la evolución de un proceso, sus idas y venidas, podemos concluir si se produjó de manera satisfactoria ¿superó su limitación o necesita más tiempo? ¿Cómo podemos ayudar? ¿Es necesaria la ayuda o debemos mantenernos al margen?

Crecemos, evolucionamos, cambiamos … somos seres en constante cambio, en permanente aprendizaje, llenos de limitaciones y contradicciones … somos profundamente humanos ¿nos aceptamos o seguimos sufriendo por ello? ¿Ayudamos a nuestros niños y niñas en este proceso de aceptación propio?

Feliz semana 😉

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