Vivimos en una sociedad tremendamente tecnologizada, y no hay ya camino de retorno. El uso de las tecnologías debe estar perfectamente integrado en el mundo educativo y por tanto, los docentes debemos adaptarnos a este entorno diferente o de lo contrario, estaremos desaprovechando la oportunidad de fomentar la competencia digital en nuestro alumnado, tan necesaria para su futuro profesional pero también personal.

Vivimos en un mundo con tremendas desigualdades, niños y niñas que han nacido en el siglo XXI, en la generación digital, pero que no tienen acceso a la tecnología. La escuela debe ser una institución que garantice la igualdad de oportunidades para que cada uno llegue a ser lo que quiera ser y tenga la oportunidad de lograrlo.

Enrique Dans en su libro “Todo va a cambiar” explica cómo y en qué ha cambiado Internet a algunos de los modelos de negocio del mundo del ocio y de la cultura (tales como la música, la prensa, la comunicación o el sector editorial) y explica en qué medida va a seguir cambiando en el futuro y qué deben hacer las empresas para adaptarse a dichos cambios y no perder competitividad.Las instituciones educativas debemos estar presentes también en estos cambios. Un aspecto interesante que aporta este libro y sobre el que creo necesario reflexionar, es cómo la tecnología provoca cambios a tres niveles diferentes: las personas, las empresas y la sociedad en su conjunto.

Debemos humanizar el uso de la tecnología. Humanismo y tecnología pueden y deben caminar en perfecta armonía ya que ésta es la única manera de evitar que nuestro alumnado se convierta en “adicto” a la tecnología.

Desde eta perspectiva quiero compartir en este post un Proyecto muy interesante, el Proyecto “GENIOS” que permite a una población infantil desfavorecida acceder a mundo de la tecnología de una forma diferente. Genios arrancó en septiembre de 2015 gracias a la colaboración de Ayuda en Acción y Google.org para impulsar la nueva generación de GENIOS de nuestro país: niños y niñas de primaria, con escasos recursos económicos, que, a través de la programación, desarrollarán unas competencias digitales que les permitan alcanzar la igualdad de oportunidades en el aprovechamiento del entorno digital, para aumentar las posibilidades de desarrollar todo su potencial y reducir las barreras socioeconómicas y de género. Esta iniciativa, en la cual mi centro “Ramiro Soláns” tiene la oportunidad de participar junto a más de treinta colegios en los que Ayuda en Acción colabora, ha dado comienzo en este curso escolar.

GENIOS es un proyecto que proporciona las herramientas y los medios para acceder a la tecnología y al conocimiento. A través de la educación en programación se consiguen desarrollar sus habilidades digitales, con el fin de mejorar significativamente el aprendizaje, aumentar el conocimiento colaborativo y se fomenta la creación tecnológica, para abrir las puertas del emprendimiento, del empleo y la innovación presente y futura de nuestro país.

Su objetivo, además de introducir la programación de una forma sencilla, amena y divertida a través del Programa Scratch, va mucho más allá que el mero hecho de aprender los conceptos básicos de programación. Se pretende que los niños y niñas se relacionen de forma constructiva con la tecnología y el trabajo por proyectos, desarrollen su creatividad programando sus propios videojuegos, entrenen sus competencias lógico‐matemáticas, resolución de problemas y pensamiento algorítmico y trabajen en equipo, compartan lo que hacen y aprendan a comunicar sus ideas.

Los alumnos preparan videojuegos sencillos con una metodología práctica y colaborativa que les plantea retos de dificultad graduada para maximizar su autonomía y creatividad.

En todo este proceso de trabajo, además de las competencias de programación (Aprender constructores básicos de programación: estructuras, eventos y objetos utilizar la programación de manera creativa; despertar vocaciones) y digitales (Saber buscar tutoriales en Internet como fuente de conocimiento; compartir proyectos para comunicar ideas a través de Internet

y utilizar herramientas digitales partiendo del trabajo colaborativo), se da especial prioridad a la competencias sociales:

1. Trabajar en equipo y con roles.

2. Intercambiar y comunicar el trabajo realizado.

3. Aprender a coordinarse entre equipos.

4. Reflexionar sobre los conflictos y su resolución.

Y a la Educación en Valores:

1. Ver la tecnología como un medio para ayudar a las personas y mejorar el mundo.

2. Reflexionar sobre algunos valores relacionados con la convivencia, respeto a la diversidad, respeto al medio ambiente, cooperación, etc.

3. Utilizar la programación para transmitir todos esos valores.

En estas sesiones de trabajo, el alumnado está muy motivado porque se divierte aprendiendo a realizar sus propios vídeos juegos, trabajando siempre por parejas, compartiendo los personajes que crean con otros compañeros y favoreciendo valores como la solidaridad y la ayuda.

Un aspecto que facilita el trabajo de competencias sociales y de valores es la estructura de la sesión:

1. Asamblea / planteamiento (10 minutos). En la asamblea inicial se plantea al gran grupo el reto a conseguir. Una premisa importante es que el videojuego que deben crear debe plantear una situación conflictiva a resolver en la que se incluyan determinados valores.

2. Resolución de retos / implementación (20 minutos). Cada equipo comienza a trabajar a partir del reto plateado, pero lo más importante es que las decisiones son conjuntas. Los roles asignados son: diseñador, programador y portavoz.

3. Experimentación (10 minutos).

4. Compartir soluciones (5 minutos) Es el tiempo destinado para que cada grupo exponga su trabajo al resto de compañeros y para compartir soluciones.

5. ¿Qué hemos aprendido hoy? (5 minutos). Es la última reflexión que ayuda a revisar lo aprendido, cooperar entre equipos, revisar los retos conseguidos, las dificultades surgidas, los conflictos surgidos y cómo se han resuelto. Todo ello, en un entorno de trabajo colaborativo donde lo importante no es el qué sino el cómo y los valores aprendidos. Trabajando de esta forma en nuestras escuelas podemos ayudar a humanizar el uso de las tecnologías

En este proceso, no sólo aprendemos a programar, sino que al programar se está aprendiendo a aprender, estamos desarrollando las estrategias básicas para resolver problemas, diseñar proyectos y comunicar ideas compartiendo soluciones y a trabajar en equipo. Todo ello en un marco de desarrollo de valores sociales y cívicos.

Es una herramienta educativa poderosa que genera procesos de interpretación de la realidad, análisis de las diferentes opciones que se nos presentan y de los resultados obtenidos, todo ello a través de los retos planteados, muy acertadamente, por Chema.

La metodología del aula es fundamentalmente activa, se aprende haciendo, cometiendo errores, compartiendo con los compañeros. Los alumnos predicen, deducen, detectan errores y los corrigen, evalúan su producción y la de sus compañeros y expresan con sus palabras el trabajo realizado, favoreciéndose el desarrollo de diversas competencias: tratamiento de la información y competencia digital, comunicación lingüística, aprender a aprender, competencia matemática, competencia social y cívica

Herramientas como éstas favorecen que sea las personas quienes controlen y se beneficien de las tecnologías y no al revés, que sean estas tecnologías quienes controlen a las personas creando excesivas dependencias ajenas a valores como el respeto, la ayuda mutua, el trabajo en equipo, la colaboración, la solidaridad, etc.

A nadie nos gustaría vivir en un mundo tecnologizado ajeno a lo que importa y enriquece más a las personas (el trabajo junto a otras personas, la ayuda mutua, la colaboración y la comunicación con el otro). Por tanto, enseñemos a nuestro alumnado la tecnología en un marco de competencias sociales y educación en valores, tan imprescindible en este siglo XXI. Todos los niños y niñas, independientemente de sus circunstancias, serán los encargados de pensar el mundo, mejorarlo, respetarlo y volver a mejorarlo. Gracias a iniciativas como este Proyecto, estamos haciendo realidad este sueño.

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