Ya estamos de regreso colaborando con Acción Magistral en este espacio que nos brinda para compartir nuestras reflexiones, y, sobre todo, ofrecer información que enriquezca nuestra práctica; que generalmente es la más requerida por el colectivo docente. Esa es siempre mi intención. Ya lo dijo L..Stenhouse: «La teoría se revive a la luz de la práctica y la práctica a la luz de la teoría».

 

Desde que aparecieron las imágenes de niños y familias refugiados en diferentes medios de comunicación; he seguido las noticias penosas que impactaron de lleno en todos los hogares y a toda hora del día. Tristemente, también he comprobado que ya apenas se emiten noticias sobre esta problemática, como si de pronto hubiesen encontrado la respuesta a la problemática de estos miles de refugiados. Es cierto que los gobiernos pusieron en marcha un plan para acogerlos. El Heraldo digital, publicaba ayer queItalia enviará 100 refugiados a España y Francia la próxima semana como parte del plan de la Unión Europea para reubicar a 120.000 solicitantes de asilo procedentes de Italia y Grecia, según ha informado este viernes Mario Morcone, máximo responsable de inmigración en Italia.Sin embargo, hay un silencio que me inquieta. Creo que somos muchos los que nos sentimos vulnerables ante tanto caos. Al reflexionar sobre esta realidad, no pude dejar de pensar en el filósofo, ensayista y sociólogo Zygmunt Bauman y su concepto de modernidad líquida. Él también se ha pronunciado con pensamientos como este: «La explosión de sentimientos fraternales desatada porla fotografía del cadáver de Aylan Kurdiha sido breve, las fronteras de Europa están volviendo a fortificarse frente a los otros indeseados y las condiciones para entrar son cada día más estrictas».

Una vez más, queda reflejado que lo que era trascendental ayer, hoy pierde fuerzas; que en nuestra sociedad hay un ocaso de valores, y lo más indignante es que en medio de tanto olvido hay personas indefensas y más vulnerables que los que tenemos casa y comida. Entonces me pregunto, ¿qué pasará con esos niños que crecerán entre tanto dolor y separaciones familiares? ¿Cuál será el impacto emocional de esta tragedia? Estos niños se mezclaran con otros tantos en diferentes escuelas, y si su camino se cruza con el nuestro, como docentes debemos estar preparados. ¿Lo estamos?

Por si acaso, me he dedicado a buscar e investigar diferentes propuestas para trabajar este tema, y que quiero difundir. Aunque también pienso que no es necesario esperar que llegue un niño refugiado a nuestra aula; debemos abrir puertas y ventanas para mostrar al alumnado la realidad más allá de las paredes del centro escolar. Quizás sea el momento más adecuado para trabajar las diferencias culturales; retomar con energía los valores de solidaridad, colaboración, libertad, respeto a los derechos humanos, conciencia de una ciudadanía global, y de mano, vendrán las emociones: tristeza, dolor, empatía. La escuela siempre tiene mucho trabajo por hacer en este mundo convulso. Debemos prepararlos —y prepararnos—, ya mismo, no solo para ser ciudadanos críticos, sino para ser personas empáticas, sensibles ante la fragilidad de otros.

En mi búsqueda encontré las siguientes propuestas:

-Unidad didáctica «La pequeña Carlota», que cuenta con un vídeo de dibujos animados, un cuaderno de ejercicios y notas para el profesor; además de la descarga del cuento. Está preparada para afrontar las diferencias culturales y del exilio. Se puede trabajar con niños y niñas entre cinco y ocho años. Está en castellano y catalán y destacan entre sus objetivos el de erradicar comportamientos xenófobos en la infancia y explicar el valor de la acogida y la protección al que es diferente o necesita ayuda.

-En la misma web de ACNUR (Agencia de la ONU para los refugiados) también está disponible «Jo em dic Brisa, ¿i tu?» (Yo me llamo Brisa, ¿y tú?) Itinerarios sobre refugio y asilo para educación primaria y no formal, diseñado para introducir en las aulas de primaria y en ámbitos de educación no formal los conceptos de refugio y asilo. El recurso se ofrece también en la web www.joemdicbrisa.org

-La web de Aula Planeta nos ofrece 12 recursos para trabajar la solidaridad y la ciudadanía global. Ofrece muchas posibilidades en forma de propuestas para el aula que te ayudarán a fomentar valores relacionados con la solidaridad, la dignidad de todas las personas, construcción de un entorno justo y sostenible, etc.

-Por último, para incorporar el uso de las TIC, esta propuesta para los adolescentes es muy interesante, ya que a través de un juego deben intentar ponerse en la piel de los refugiados. Se llama “Contra viento y marea”, y además ofrece una guía didáctica para el profesorado enriquecida con muchos enlaces que ayudan a abordar el tema.

Estos son algunos de los ejemplos que podemos encontrar en la web para incluir en nuestras programaciones de aula y, por qué no, en el proyecto educativo del centro. Es una temática muy compleja, con muchos aspectos para analizar, y por lo tanto debemos informarnos. Creo que es una oportunidad para sentir que nuestra escuela, si bien está insertada en una sociedad líquida, debe tener raíces profundas. Siempre hemos escuchado el mensaje de que los docentes somos «agentes de cambio», y junto a este cobra fuerzas y resurge el mensaje de Malala Yousafzai : «Un niño, un profesor, un lápiz y un libro pueden cambiar el mundo».

Estoy convencida de ello, ¿y tú?

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