Cuando escribo este post ya están iniciadas las vacaciones de Navidad. ¡Por fin vacaciones! Dejamos atrás el primer trimestre largo del curso, descansamos y nos preparamos para la siguiente etapa. Escribo  hoy acerca de lo que ha podido acontecer en la última semana de curso en muchos centros escolares… 

En muchos colegios se ha estado días ensayando villancicos y organizando distintas actividades para celebrar la Navidad en el centro. Se ha trabajado adornando el centro, de forma especial los pasillos de las etapas de infantil y primaria. Todo un gran despliegue que ha llenado de color y ha roto la ¿monotonía? del curso. Me gustaría centrarme en ese toque solidario que estas actividades han podido tener, muy en sintonía con el tema del voluntariado de este blog.

Ramas de solidaridad. Foto: Red Cumes

Pienso y defiendo que la solidaridad debería estar presente todos los días, sería esa materia transversal que recorrería materias, contenidos y cursos. Sin embargo no podemos desaprovechar la ocasión de la Navidad como un momento importante para hacer del nuestro un cole más solidario, si cabe. 

Basta con realizar una pequeña búsqueda en internet para descubrir iniciativas como rastrillos benéficos; operación kilo de recogida de alimentos en beneficio de los bancos de alimentos tan solicitados en este momento de crisis; sensibilización hacia el comercio justo o el consumo responsable frente a un consumismo desenfrenado de la Navidad; programación de visitas de casas, hospitales y residencias; recogida de ropa usada; recogida de tapones; recogida de juguetes… miles y miles de iniciativas que los colegios realizan en muchas ocasiones orientadas hacia una ONG que canaliza, acá en España o en acciones de cooperación internacional, todo lo que se recibe.

Impresionante y sin embargo sigo pensando que no debe ser puntual, que debe formar parte de un plan de trabajo diseñado desde el principio del curso por el centro. Un Plan que ha de combinar acciones de sensibilización y conocimiento de la realidad necesitada y acciones encaminadas no sólo a paliar las situaciones; sino que procuren un cambio social y, ¿por qué no? un cambio estructural. 

Empecemos por las navidades, “usemos” la Navidad para mover voluntades y corazones pero hagamos que todo el año sea solidario, cuidemos las acciones de voluntariado encaminadas al cambio social.

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