Ayer se conmemoró el día mundial de la infancia. Los días mundiales tienen el objetivo de recordar y sensibilizar a las poblaciones del mundo sobre temas que no podemos olvidar.

Sin embargo, a mí me gustaría que los días mundiales fueran como el primero de año, el inicio del año del tema que se aborda, porque todos los días deberían ser día mundial de la Infancia. Madres y padres, así como tutoras/es y referentes familiares somos responsables de que el desarrollo desde que un bebé nace sea el mejor que podamos ofrecerle. Los bebés son el proyecto futuro de una vida que puede ayudar a otras y que puede ser fundamental para la humanidad.

A veces en nuestra labor de educar en familia, podemos confundirnos con la creencia de que una infancia feliz consiste en hacer cómoda y fácil la vida de hijos/as colmándolos de caprichos que no han pedido y que no necesitan. Tengamos claro que nuestra responsabilidad es rodearlos de oportunidades para que crezcan y maduren, motivar su desarrollo emocional, sus ganas de aprender y de relacionarse socialmente con su entorno.

Hemos hablado en las sesiones de En Familia y en el Mundo, que la enseñanza más potente la tenemos con nuestras propias acciones, servimos de modelo a nuestras hijas e hijos. Por lo tanto, apliquemos a nuestra propia vida aquellos valores en los que creamos, seamos consecuentes y tengamos paciencia para ver en ellos/ellas cómo se desarrollan en un entorno positivo para así poder crear un mundo mejor.

En relación a esto, os recomiendo leer la Página de Naciones Unidas, “Reimaginar un mundo mejor para las nuevas generaciones”

Mayte Manzanares

Fad Andalucía

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