

La juventud en nuestro país se ha consolidado como un actor crítico y transformador en la transición hacia la economía circular. Influye activamente en este proceso a través del consumo responsable, la formación académica, el activismo y la participación laboral.
En este momento, el 86,8% de la juventud en España (entre 15 y 29 años), muestra una profunda preocupación por la sostenibilidad, impulsada en gran medida por la vivencia directa de fenómenos climáticos extremos.
Luis Collado Cueto
Luis Collado lleva formando a jóvenes universitarios y universitarias desde hace cuarto de siglo, por su perfil docente conoce muy bien la evolución de las inquietudes de la juventud sobre el desarrollo sostenible y la economía circular.
Luis imparte clase a alumnado de ciencias ambientales y también de economía, lo que le permite conocer perfiles muy diferentes de jóvenes y sus posicionamientos ante esta realidad.
«Desde luego, el alumnado del grado en Ciencias Ambientales y del doble grado en Ciencias Ambientales, Geografía y Ordenación del Territorio, tienen una idea previa de lo que es la asignatura, pero en general tienen un cierto rechazo inicial a la visión de las empresas. En cierto modo ven a la empresa como un enemigo del medio ambiente, y entonces lo que les hago ver ―que esa es una de mis labores fundamentales en la asignatura―, es que entiendan que precisamente lo que tienen que hacer es dar la vuelta a las empresas para que empiecen a trabajar en favor del medio ambiente. Tratar de que se vean como un motor de acción.»
En este momento, y tras años de cambios, la sostenibilidad ha dejado de ser algo que quedaba asumido por los departamentos de responsabilidad corporativa de las empresas para transformarse en un motor masivo de empleo.
Ese movimiento hacia modelos circulares abre una oportunidad de grandes dimensiones para nuestra juventud. Según los datos de la OCDE y la Comisión Europea, se estima que la transición circular generará hasta 2,5 millones de nuevos empleos en la UE hasta 2030.
La economía circular depende de modo muy significativo del factor humano: de la educación y de la conciencia social
Desde que inició su carrera como docente universitario hasta hoy, incorporado al departamento de Estructura Económica y Economía del Desarrollo en la Universidad Autónoma de Madrid, Luis Collado ha podido ser testigo directo de una evolución en la sensibilización y el conocimiento.
«Si me refiero al alumnado de la Facultad de Biológicas, de Ciencias Ambientales, sí que están alfabetizados y sí que están concienciados y sensibilizados, a veces hasta posiblemente extremadamente sensibilizados. Cuando tengo alumnado de la Facultad de Económicas, su visión es diferente, pero ha evolucionado muchísimo. ¿Por qué lo veo así, por qué creo que hay un cambio positivo? Pues mira, porque yo llevo dando clase de temas relacionados con la economía y medio ambiente desde principios de los 2000. Y daba una asignatura que se llamaba Economía de los recursos ambientales y de los recursos naturales, y cuando hablaba de estos temas hace veinticinco años los alumnos y alumnas de Económicas decían que aplicar esto podría suponer volver a la Edad de Piedra.
Pensaban que la legislación ambiental, las restricciones ambientales, la normativa ambiental, los impuestos ambientales eran precisamente algo que nos iba a suponer regresar a una sociedad improductiva, al carro y al arado. Ese discurso ya no existe. Es decir, también en la Facultad de Económicas el alumnado está muy sensibilizado.»
Estudiantes de Ciencias Ambientales y de Ciencias Económicas que forman parte de una juventud que está posicionada como una fuerza catalizadora que tiene capacidad para incentivar y reaccionar ante las políticas de sostenibilidad.
Es en este aspecto en el que la ciudadanía más joven está ejerciendo una presión transformadora que obliga a redefinir el modelo económico.
«Realmente el cambio con respecto a los años 80 es muy grande, inmenso, porque cuando se empezó a introducir la sensibilidad medioambiental se veía como algo que suponía un freno al crecimiento. Y se pensaba que era algo que lo que iba a hacer era limitar las posibilidades de trabajo de las empresas, restringir lo que podían hacer y, en definitiva, que sería un agente destructor de actividad económica y de empleo. Y hoy la posición es la de una visión muy diferente que dice todo lo contrario; es una nueva forma de producir y de desarrollarse, y realmente es una oportunidad.»
La gran diferencia de este asentamiento actual de la economía circular con respecto a la revolución verde del siglo pasado, cuyo motor principal fue el desarrollo tecnológico, es que ésta depende de modo muy significativo del factor humano: de la educación y de la conciencia social.
La alfabetización en sostenibilidad desde la infancia, una base educativa sólida, es el requisito indispensable para materializar cualquier ambición de circularidad a escala global.
«Creo que el concepto de economía circular es más complejo de lo que parece, pero al mismo tiempo, es más interesante si se llega hasta la profundidad de lo que puede suponer.
Rechazar, Repensar, Reducir, Reutilizar, Reparar, Restaurar, Remanufacturar, Rediseñar, Reciclar y Recuperar
Sin embargo, creo que es relativamente fácil de entender, porque en el fondo, la economía circular lo que pretende precisamente es reproducir ciclos biológicos de lo que vemos en el día a día. Es decir, estas hojas, las hojas del árbol que tenemos enfrente, se van a caer al suelo, se van a pudrir y esos nutrientes irán a la tierra y será materia orgánica para el crecimiento de nuevas plantas, es decir, esto es bastante intuitivo.»
Para que la economía circular sea verdaderamente transformadora, debe aterrizar en proyectos de vida reales que resuelvan necesidades básicas como el acceso a la vivienda o el precio de la bolsa de la compra y de la ropa. La juventud lo sabe, y conoce que el reto estratégico consiste en trasladar los conceptos teóricos a soluciones ambientalmente respetuosas y económicamente accesibles.
«Desde luego que conocen el alcance que puede tener la economía circular en todas sus dimensiones, porque va muchísimo más allá del reciclaje. Porque creo que la gente en general lo que asocia con la economía circular es el reciclaje, pero es mucho más. Se habla de hasta “nueve erres”. Desde repensar si las cosas son necesarias, la necesidad de reducir, que también es una posición completamente distinta a la economía de los ideales del consumo. Y todas esas erres que son mucho menos conocidas que la de reciclar las conocen los y las jóvenes.»
El movimiento hacia modelos circulares abre una oportunidad de grandes dimensiones para nuestra juventud
Es conocida la conclusión de que si todos los países del mundo se comportasen como lo hace el nuestro, necesitaríamos dos planetas y medio para poder vivir. Es evidente que hay que seguir convirtiendo nuestra economía lineal en circular.
«Las plataformas de compraventa de artículos de segunda mano a través de Internet están funcionando muy bien y es la población más joven la que más las utiliza. Y nos han ayudado mucho a varias cosas: a reutilizar, que es una erre que va antes de la de reciclar. Y a reducir residuos. Si se cogen los datos de residuos textiles en España, la cifra se ha reducido notablemente cuando, además, el sector textil es uno de los grandes sectores contaminantes.
También se están reduciendo los residuos del sector de la alimentación, por ejemplo.»
Según un informe de BBVA, España destaca por el esfuerzo realizado en la reducción de residuos, tanto en términos per cápita como sobre el PIB. El total de residuos generados, incluyendo los asociados a las actividades económicas y los domésticos, se redujo un 40% entre 2004 y 2020 en términos per cápita.
Esta evolución permite prever que España absorberá el 10% de los 700.000 empleos adicionales proyectados por la Comisión Europea hasta 2030, este será sin duda un factor clave para la retención del talento joven nacional.
Ellos y ellas lo conocen, y no lo miran solo como una oportunidad laboral sino sobre todo como una verdadera obligación individual con el Planeta y con las futuras generaciones.


