Una de las cuestiones más hermosas del trabajo docente es la creatividad. Al trabajar con nuestros estudiantes debemos replantearnos constantemente nuestra metodología, ser flexibles para adaptarnos a las diferentes necesidades e innovar constantemente en todo lo que hacemos. De la misma forma que esas cuestiones son fundamentales en nuestro trabajo diario, también tenemos la posibilidad de desarrollar nuevos recursos, iniciativas y materiales. Toda la metodología de aprendizaje por proyectos y de aprendizaje-servicio, cada vez más usada en nuestros centros, nos permite llevar a cabo propuestas integradoras, mediante las cuales podemos trabajar en las diversas asignaturas, motivando a nuestros estudiantes mediante estrategias de investigación.

El aprendizaje por proyectos tiene importantes ventajas para el alumno, estando, la mayor parte de ellas, relacionadas con la integración entre el conocimiento y el mundo que les rodea. La realidad cobra una especial importancia en la adquisición de nuevas habilidades, hasta el punto en que, a través de ella, se va construyendo un aprendizaje claramente experiencial. De la misma forma, se trabajan las relaciones interpersonales, ya que la mayor parte de las dinámicas exigen coordinación entre los estudiantes o realizar actividades de forma colaborativa. A todo esto hay que añadir, además, las posibilidades que se fomentan gracias a la metodología: la capacidad para desarrollar el pensamiento creativo, así como la facilidad para resolver problemas.
Lo curioso de trabajar así es que, en muchas ocasiones, las mismas ventajas que enumeramos para los estudiantes las vivimos nosotros como profesores. Al preparar los materiales y desarrollar el proyecto nosotros mismos fomentamos nuestra creatividad y favorecemos la coordinación con el resto de los docentes. Todos los que amamos la educación disfrutamos trabajando en el desarrollo de proyectos, porque nos obliga a plantearnos constantemente mejoras, a meditar sobre las diferentes posibilidades y a evaluar constantemente nuestro trabajo.
Principales características de un buen trabajo por proyectos y su incidencia en la convivencia del centro:
– Adecuada planificación por parte del profesorado.
Esta es, quizá, la cuestión más importante de todas. Si los estudiantes perciben desorganización en el planteamiento del proyecto, será imposible que puedan llegar a implicarse de la forma adecuada. Pero si establecemos una correcta planificación, la cantidad de objetivos relacionados con la convivencia y la integración del alumnado que podemos perseguir es realmente enorme.
– Establecer un protagonismo especial del estudiante con una actitud activa de investigación.
Este punto será el más destacado para conseguir que se establezca una adecuada motivación, ya que si la metodología no cambia sustancialmente, no lograremos avanzar nada. El hecho de que pasemos de trabajar el contenido a establecer procesos de investigación hace el aprendizaje mucho más dinámico, experiencial y motivador.
– Utilización de retos e investigaciones que les resulten cercanos.
Cuanto más esté relacionado el proyecto con la realidad próxima al estudiante, o con el uso de materiales manipulativos de su entorno, más se integrarán en la propuesta. Si la idea fundamental es que sean capaces de aprender mediante la práctica, debemos hacer todo lo posible para que esa práctica les resulte funcional. En este punto conviene destacar también la importancia de las propuestas de aprendizaje-servicio, de las cuales ya he hablado en otras ocasiones.  Estas iniciativas nos permiten que el estudiante adquiera destrezas y conocimientos realizando, además, un servicio a la comunidad. El aprendizaje viene reforzado por el feedback que el alumno recibe de su acción, lo que consigue que sea más significativo todavía.
– Reflexión y evaluación de estudiantes y docentes sobre el trabajo realzado.
Una vez que la actividad se ha llevado a cabo, es muy importante que los alumnos y el profesorado sean capaces de analizar adecuadamente tanto la metodología empleada como los resultados obtenidos. Estos resultados se pueden valorar en base a los materiales o los recursos creados, pero también es necesario tener en cuenta qué ítems del currículum han sido cubiertos con las diferentes actuaciones.
– Trabajo por proyectos en entornos virtuales.
El trabajo por proyectos siempre intenta preparar a los estudiantes para la competencias que necesitarán en el futuro. Nos estamos basando en procesos activos de aprendizaje, en lugar de en una memorización pasiva del conocimiento. Esta cuestión es también exportable al aprendizaje digital, pero para conseguir que se pueda llevar a cabo un programa de trabajo por proyectos real, también necesitamos que la planificación de las actividades tenga una gran interacción y una planificación de investigaciones. Además, el trabajo en equipo en el mundo digital, es también una cuestión de gran importancia, por lo que sería conveniente que el docente de una serie de indicaciones para orientar a su alumnado sobre las más adecuadas fórmulas de colaboración.
Evidentemente un trabajo por proyectos presencial cubrirá una serie de objetivos que son imposibles de trabajar a través el aprendizaje digital, pero no podemos olvidar que las competencias para el aprendizaje autónomo a través de la tecnología serán primordiales para el futuro de nuestros estudiantes.
– Trabajo por proyectos y convivencia.
Se ha demostrado mediante diversos estudios que tanto la convivencia entre el alumnado, cómo también la asistencia a las clases, mejora de forma considerable al introducir estas metodologías. Una propuesta educativa que hace de los alumnos los principales protagonistas del proceso de enseñanza aprendizaje, resulta mucho más interesante para ellos, además de exigir por su parte una actitud dinámica ante la adquisición del conocimiento. Y para nosotros, los docentes, puede resultar igual de estimulante, porque investigando con nuestros alumnos nunca dejamos de aprender.
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