11 mayo, 2021



Si en el último post del blog hablábamos del Pensamiento Crítico como ”arma de construcción masiva” en las aulas ahora queremos reforzar esta idea dirigiéndola al ocio empantallado que consumimos.

¿Sabías que el ocio digital es el principal motor de crecimiento del uso de internet?

En una sola generación (en realidad, en media generación) se ha producido un cambio radical a velocidad de vértigo del concepto de ocio. Del  ocio en general y del ocio de nuestra juventud en particular.

Nuestra juventud en España tiene, de media, 28 horas de tiempo libre cada semana según los datos disponibles analizados por la FAD entre 2004 y 2014, y el 75% de las y los jóvenes españoles prefiere internet a salir de fiesta en su tiempo de ocio. El estudio apunta que aun así el ocio sigue siendo relacional: jóvenes que siguen hablando entre ellas y ellos, pero ahora de manera virtual, sin salir de casa.

En contacto, sí, pero cada uno en tu casa y yo en la mía ¡y la pantalla en medio!

En su ocio hay tres actividades que la mitad de jóvenes hacen con bastante o mucha frecuencia

  • el 75% dice “chatear y/o navegar por internet”;       
    •  el 68,5% dice “ver series y/o películas de forma activa, en streaming o a la carta”;
    •   y el 54,6% indica “estar con las y los amigos sin más”.

En 2020 y este año 2021 con las numerosas restricciones de movilidad y los confinamientos que vivimos a causa de la pandemia mundial de la COVID-19 se incrementaron de manera exponencial el consumo de ocio digital en todas sus formas. Por ejemplo, en España, se llegaron a dedicar una media de ¡hasta de diez horas diarias a la televisión durante la pandemia!

Como vemos, en los tiempos AC-DC (no el grupo musical, sino Antes del Covid, y Después de Covid :P), el uso de ocio empantallado es altísimo y como docentes, no podemos obviar esta realidad.

En nuestras aulas tenemos una generación “prosumidora” (que consume y produce contenidos digitales) y con todo tipo de denominaciones: @, net, A, Z Nintendo o Millenials… y ahora, generación Z o centennials. Y que consume lo que llaman “nuevos ocios”, “ocio en red”, “móvil”, “digital”, online, “fast ocio”; “transmedia”, “multitarea”; mezcla de espacios “virtuales” y “reales”, online y offlline…

Profe quiero ser  youtuber…no, no.. influencer ¡ay no, mejor streamer!

Y ahora tenemos el  fenómeno streamers  que se ha colado en las pantallas de nuestro alumnado. Justo a inicios del año 2021, saltó a los medios el debate sobre youtubers, streamers… que se iban a Andorra para pagar menos impuesto. Esto sirvió a su vez, para que muchas personas adultas tomáramos conciencia de que existe una revolución del entretenimiento online. Y no es que sea precisamente nuevo, pero es ahora cuando su audiencia empieza a alcanzar números que rivalizan con los de grandes cadenas.

Palabras como ‘streamer’, ‘Fortnite’ o ‘Twitch’ coparon estos primeros meses del año los principales programas de televisión y medios generalistas, intentando explicar ese fenómeno. Y surgió incluso una palabra para calificar de forma irónica a quien no lo entiende: ‘boomer’, en referencia a la generación baby boomer que nació a finales de los años 70, principios de los 80.

Tanto si eres profe ‘boomer’ como si no, aclaremos algunas cuestiones: ¿Qué es ser streamer?  Pues aquellas personas que suelen emitir contenido en plataformas de directo. ¿Qué plataformas utilizan? Pues está YouTube (propiedad de Google) pero la que “gana” es Twitch (propiedad de Amazon), que al contrario de lo que ocurre con YouTube está pensada casi en exclusiva para la retransmisión de videojuegos en directo.

El exitazo de este fenómeno tecnológico del momento, Twitch, que a inicios del 2021 rozaba los 3 millones de espectadoras/es diarios (con un pico han de 6,5 millones) ha derivado en lo que se ha descrito como el síndrome FOMO, término en inglés proveniente de Fear Of Missing Out, miedo a perdértelo. Este el temor a estar perdiéndose algo que lleva a la incapacidad de mucha gente joven de privarse de internet (Przybylski et al., 2013)  y explica el llamado poder del directo.

Este miedo y esta era digital que invita constantemente al consumo digital (consumocracia la llaman) nos interpela al profesorado a abordar de forma urgente la educación en una mirada crítica al ocio digital con nuestro alumnado. 

Un recurso para el aula y una forma muy gráfica de todo esto lo podemos ver en el corto de Cutts, que nos ilustra cómo la sociedad de consumo digital actual, proyecta patrones de comportamiento irracionales, no sostenibles en el tiempo, que amenazan la existencia de la especie humana y el equilibrio ambiental.   https://www.youtube.com/watch?v=fIl_Lr5Rf5A

Y a esto súmales la sobredosis de violencia en el ocio empantallado. Sobre esto, solo un ejemplo que nos muestra Yolanda Domínguez en su libro “Maldito Estereotipo” (2021):

8.30 h. Daniel, de trece años, se levanta y echa una partida rápida al Grand Theft Auto. Atropella a varios transeúntes, paga a una prostituta y después la mata para recuperar la pasta.

9.30 h. Mientras desayuna escucha las noticias. Cifras de muertes se intercalan con imágenes de hospitales, policía y ambulancias. Los presentadores hacen énfasis en determinadas palabras: muerte, desesperación, ejército, gravísima, guerra, crisis, miedo,…

10.15 h. En el chat de WhatsApp unos compañeros del instituto envían un video en el que acorralan al empollón de la clase. Le pegan patadas, se ríen y le escupen en la cara.

13.00 h. Partida al Half-Life 2. Disparos. Muerte. Disparos. Muerte.

13.50 h. Última hora: entrevistas a población asustada. Rótulos intermitentes en rojo a cada lado de la pantalla. Conexiones con corresponsales en zonas críticas. Un hombre pega un tiro a una anciana desde su coche. Vídeo del disparo, vídeo en bucle del disparo.

14.45 h. Comentaristas deportivos narran los conflictos entre los jugadores y su entrenador como si fuese una telenovela. Vídeo en bucle de la pelea.

16.20 h. El agente de la DEA Javier Peña conduce a toda velocidad y dispara a los malos en la serie Narcos que Daniel está viendo en Netflix.

18.30 h. Gritos entre comentaristas de programas del corazón. Una llora. Otro insulta. Otro abandona el plató.

19.35 h. El reto del momento se llama #Hot WaterChallege y consiste en derramar agua hirviendo sobre la cara de alguien.

23.40 h. Vídeos virales de policía pegando a manifestantes. Vídeos porno en los que se pega y humilla a mujeres atadas. Orgasmo.

Este podría ser un día cualquiera en la vida de un adolescente cualquiera. ¿Lo tendremos que abordar en el aula, no crees?

Una manera de educar la mirada crítica a ese ocio empantallado, lleno de violencia, sexismo… sumado a una o varias dosis de sensacionalismo y opiniones polarizadas (que son el glutamato de nuestro ocio), es educar consiguiendo que nuestro alumnado pase de ser “masa” o audiencia, puramente receptiva, a ser “público” en el ocio digital (Dominguez,2021):

  • Crear masa significa tratar a quienes reciben los mensajes visuales como seres planos y manipulables ofreciéndoles siempre el mismo tipo de contenidos.
  • Crear audiencia tiene que ver con contabilizar el número de compradores de un producto visual y su baremo es únicamente la rentabilidad.
  • Crear público implica dirigirse a un grupo de personas capaces de pensar, reflexionar, ser críticas y autónomas.

Nuestra escuela de hoy debe intervenir en la permanente construcción y deconstrucción de ESE CREAR PÚBLICO. Y hacerlo partiendo del principio más básico: consolidar un alumnado consciente, crítico, autónomo que lejos de “sentarse” delante de las pantallas a “mirar”, deseen “situarse” frente a esas mismas pantallas.

Si empezamos a acostumbrarles a consumir relatos visuales pudiendo intervenir aportando sus propios contenidos y opiniones, tenderán a buscar este tipo de comunicación interactiva también en el resto de ámbitos de su vida.

Intentar educar para que les atraigan plataformas que no solo muestren cosas “para mirar”, sino que a la vez estimulen su capacidad para pensar, para crear, para actuar…

Ese es también uno de nuestros retos como docentes. Enseñarles que el activismo y el compromiso social empiezan en su muro de Instagram.

Ah, y para terminar, otro reto docente, pero ese daría para otro post… es conseguir que todo el mundo, profesorado y alumnado, tengamos momentos de desconexión digital… para conectar con nosotras y nosotros mismos ¿no crees?

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