

Se acerca el final del curso 2025-2026, y en Educación Conectada sigue el interés por reflexionar sobre la educación. En ocasiones de modo general y en otras sobre conceptos más particulares.
Juan Fernández
En este nuevo webinar de EduConec el profesor, autor y divulgador Juan Fernández ha realizado un taller centrado en la necesidad de vincular el currículo escolar con los problemas reales para fomentar un aprendizaje significativo.
Presentado por Miguel Ángel Rodríguez, director de programas de Fad juventud, que ha puesto en valor su labor como investigador y autor de libros sobre educación, ha comenzado su charla de modo muy interactivo haciendo lo que suele hacer antes de iniciar cualquier tutoría, preguntándose junto a las personas asistentes cuáles son los problemas reales, y, ante todo, qué es lo que el alumnado quiere, cuáles son sus intereses, ¿qué buscan ellos? Y no sólo eso, también ¿qué esperan de cada docente, de cada tutor/a?
Antes de entrar en profundidades, Fernández ha contado lo que podríamos llamar la analogía de la pizza, describe las ideas clave de una asignatura como los ingredientes (albahaca, aceitunas, pepperoni), mientras que la realidad o situación real es la masa, es el contexto. Sin esa base los ingredientes están dispersos y no tienen mucho sentido como alimento completo.
Y se pregunta cómo es posible que pensemos a veces en dar hojas de albahaca sin masa de pizza. Para concluir que, si queremos que el aprendizaje sea efectivo, debe estar anclado en la creación de significado (al contexto)
De camino hacia el núcleo de la charla ha dado su punto de vista acerca de lo que él llama la problematización del currículo académico. Un concepto este de la problematización que no se refiere a generar dolor o frustración, sino a poner de relieve aquello sobre lo que se está pensando para cuidar el proceso de aprendizaje, y hacerlo todo dentro de un marco de pensamiento común.
Desarrollando algo más los fundamentos teóricos para que luego cada docente y/o tutor aplique las recetas con esa base ha querido dar respuesta a la pregunta ¿Qué significa conectar?
Hay que huir del barroco educativo
Apoyándose en un interesante trabajo dialéctico de Jordi Domenech hizo la distinción entre las preguntas de reconocimiento y las que realmente conectan al alumnado con problemas reales. En un estudio que está a punto de salir, Juan Fernández ha detectado que aproximadamente el 85% de las preguntas en los libros de texto son de puro reconocimiento, lo que permite responder sin comprender realmente el contenido.
Y considera que resulta muy importante intentar conectar con el significado de lo que están leyendo, porque aprender es dar significado. Para un niño o una niña resulta muy difícil aprender algo a lo que no le encuentra un significado. Y también aprender a diferenciar entre las cosas que se saben y las que se comprenden.
Gran parte del papel de la docencia es demostrar la capacidad de asombro, y ser personas que en el aula son capaces de maravillarse de su falta de comprensión. Y la escuela debe ser el bastión de la incertidumbre, donde se reconozca que no se sabe todo y que el conocimiento está en constante revisión.
Explicó en este punto qué es promover el cambio conceptual, reorganizar los esquemas mentales, una fórmula de aprendizaje en la que el error debe ser normalizado, pues el error es un potenciador. Esto desarrolla la habilidad de cambiar de opinión con sentido crítico.
Al incorporar esos conceptos del cambio conceptual y de la problematización de los contenidos se consigue una adquisición de conocimientos más profunda.
Y a partir de toda la base teórica, en la que incorporó algunas interesantísimas referencias sobre la Taxonomía de Bloom y sobre cómo utilizarla, comenzó a desarrollar minutos de propuestas más prácticas para dotar de propósitos a las aulas.
Para empezar, propuso la idea de cambiar las preguntas desde el punto de vista correctivo a una visión epistémica de las mismas, lo que ofrece al alumnado la oportunidad de mejorar en conocimiento y en comprensión.
Además, añadió una propuesta a su propio juicio contracultural: resulta necesario optimizar cómo se presenta la información para no saturar la capacidad cognitiva de los y las estudiantes. Existe una tendencia a sobrecargar los materiales con adornos visuales que distraen del objetivo principal. Conviene, además, reducir el currículum para profundizar. Es decir: Menos es más.
Añadió, como mantra personal una frase muy congruente con todo lo que propone: hay que huir del barroco educativo. E hizo un desarrollo muy interesante de esta idea.
Dio una serie de pautas en unos minutos para tomar decisiones sobre cómo presentar contenidos utilizando imágenes sencillas, diagramas muy básicos o utilizando alguna narrativa visual.
Gran parte del papel de la docencia es demostrar la capacidad de asombro, y ser personas que en el aula son capaces de maravillarse de su falta de comprensión
A partir de una buena imagen (de una foto para pensar) se pueden sacar muchísimas más conclusiones que a partir de un mapa conceptual visual saturado de información.
Juan Fernández aportó ideas para conectar el currículo con el mundo real
También nos llevó al trabajo de Oliver Caviglioli y su libro Dual Coding with Teachers para pensar en el lenguaje de causa efecto y en la utilidad indiscutible de los conectores gráficos para ayudar en el aprendizaje de ese lenguaje.
Y para terminar el taller, Juan Fernández se centró en la dimensión psicológica del aprendizaje, la complejidad de conseguir motivación en el aula.
La motivación no es solo interés, sino también depende de que el alumnado piense que puede hacerlo bien en esa tarea que se propone. Por eso es muy importante trabajar en el aula las creencias sobre sí mismos como aprendices.
Si el alumno o alumna cree que puede, lo intenta. Si cree que fallará, se pone a la defensiva para evitar el ridículo. Por eso es necesario crear un ambiente de seguridad, crear un entorno donde nadie se ríe de nadie, eso permite que el alumnado se enfoque en aprender en lugar de evitar la pérdida de recursos.
Y para concluir, propuso una manera de hacer todo esto, que es dejar de ver el currículo como una lista de contenidos y competencias a ir tachando como si fuese una lista de la compra.
Y entender que no todas las cosas que aparecen en esa lista son igualmente importantes, unas son muy importantes y otras son más superficiales, para Fernández resulta fundamental diferenciar lo estructural; las ideas que conectan todo el conocimiento, de lo adyacente; esos detalles que no son esenciales.
Para conectar el currículo con el mundo real, los docentes deben realizar un ejercicio de diseño curricular profundo.
Y con esta última reflexión dio paso a las preguntas, que no fueron pocas y resultaron un momento más de aprendizaje y reflexión.
Todo esto lo puedes consultar en el canal de Educación Conectada, en el que se ha quedado alojado el taller junto con todos los talleres EduConec anteriores.


