La expresión artística como análisis emocional.
Expresar emociones, aunque sea de forma inconsciente, implica analizarlas. De la misma forma que al verbalizar nuestros pensamientos aclaramos nuestra mente, cuando comunicamos de forma artística nuestros sentimientos, el cerebro usa técnicas estructuradas para hacerlo. Y esas técnicas, incluso en la poesía surrealista o en el arte abstracto, incluyen una estrategia que el cerebro asume de forma racional.
Por esta razón, podemos utilizar fórmulas artísticas para avanzar en las posibilidades que tienen nuestros alumnos de analizar sus sentimientos, sus emociones, y la forma de dirigirse a los demás. Lo más sencillo para nosotros es utilizar el lenguaje, puesto que la escritura creativa nos puede ayudar a fomentar el análisis de las emociones, en la medida en que la usamos para realizar los textos. La dificultad viene derivada del hecho de animarles a escribir, y aquí es donde entran varias estrategias de motivación de las que quería hablaros.

Analizando la realidad.
Para nuestros estudiantes, la escritura de un texto no deja de ser un trabajo académico. Y puede resultar bastante complicado conseguir que realicen aportaciones personales a una cuestión en la que ven, directamente, un trabajo de aula. Sin embargo, si utilizamos, como ya avanzaba en el post anterior, otra serie de estrategias que le son familiares, podremos obtener mejores resultados.

¿Qué características deben tener las herramientas que utilicemos?
Por un lado tienen que ser motivadoras. Por otro, tienen que permitirnos mantenernos dentro de un marco donde, como docentes, podamos tener el control sobre el trabajo que se realiza. Y esto es por una razón muy simple. De la misma manera que hay herramientas tecnológicas que nos pueden dar buenos resultados, también se producen casos de cyberbulling. Si queremos usar la tecnología tendremos que ver de qué manera debe hacerse, cómo se pueden evitar los riesgos y cómo podemos conseguir los mejores resultados posibles.

Tecnología y expresión.
Lo primero que debemos lograr es un cambio de concepto. Si vamos a utilizar la tecnología para desarrollar dinámicas que nos interesen, hay que hacerlo dirigiendo adecuadamente el trabajo de nuestros estudiantes. Necesitamos hacerles partícipes de una idea: la tecnología puede ser una poderosa herramienta de expresión, y toda expresión requiere creación. Es decir, siempre que utilizamos la tecnología para aportar algo, estamos siendo creativos, estamos dando nuestras ideas, nuestras opiniones, y estas cuestiones nos definen como personas.

La tecnología ha dejado de ser un juego, ahora es un lugar compartido.
Y todo lugar compartido tiene sus normas. Lo que rige el mundo real nos sirve, de esa misma manera, para el mundo virtual. Aunque en otros momentos hablaré más extensamente sobre la importancia de la ética en el mundo virtual, nuestros estudiantes deben comprender la necesidad de mantener un comportamiento adecuado en sus relaciones virtuales. No estaría de más recordarlo antes de comenzar cualquier actividad que haga un uso de herramientas compartidas.

Creatividad, emociones y tecnología.
Las tres palabras deberían llamar la atención de nuestros estudiantes de la misma forma, aunque todos sabemos que se inclinarán por la tercera. Si conseguimos aunar conceptos desde un lugar que les interesa, tendremos el resto del terreno ganado.
Lo primero en que debemos pensar es en las posibilidades que nos ofrece la creación literaria para el desarrollo de propuestas emocionales. No resulta fácil conseguir que los adolescentes comiencen a trabajar a partir de sus emociones, por lo que debemos utilizar una serie de recursos adecuados para hacerlo. En primer lugar, podríamos pensar en el uso de una «máscara», como ya adelantaba en el post anterior. Si conseguimos disfrazar su yo mediante un personaje, podremos empezar a desarrollar un trabajo completo en el que impliquemos a todos nuestros alumnos.

Empecemos con un blog.
Lo más sencillo para comenzar es trabajar sobre un blog. Podéis encontrar en la web numerosos blogs literarios de institutos y colegios públicos, pero lo más interesante es pensar una dinámica que sea capaz de hacer avanzar ese blog mediante una serie de propuestas conjuntas. Entre esas propuestas pueden estar la creación de novelas corales, o el desarrollo de un poemario donde cada uno de ellos haga una sección. También se puede generar una obra a partir de las aportaciones de todos. Una entrada puede ser un verso y los diferentes comentarios ir tejiendo el poema colectivo. Posteriormente el iniciador del hilo recogerá el poema completo para publicarlo de forma íntegra. A la hora de realizar esas entradas también es bastante común reunir diferentes lenguajes artísticos. De esta forma, se puede aumentar la dedicación a la propuesta. El docente de lengua y literatura puede trabajar sobre los textos, de la misma forma que, desde educación artística, se puede preparar la imágenes que acompañarán esas entradas de texto. El mundo de posibilidades que nos ofrecen los blogs es realmente muy interesante para poner en marcha una propuesta de trabajo colaborativo, y ese tipo de trabajo conjunto mejora la relación entre los estudiantes y favorece la integración de diferentes puntos de vista.

Óscar Martín Centeno

Acción Magistral

 

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