Un monumento para el maestro, un monumento para la maestra. En estas fechas próximas al final de curso, demos gracias a los maestros por ser personas “de mérito relevante entre las de su clase” y que “enseñan una ciencia, arte u oficio, o tienen título para hacerlo” (Diccionario RAE). Del mismo modo a los profesores (“persona que ejerce o enseña una ciencia o arte”, RAE de nuevo), porque nos referimos al gremio docente en general y en particular a todos aquellos educadores no universitarios, empezando por los que siembran lo más difícil, los maestros de Educación Infantil y las ganas, los maestros de Educación Primaria y el descubrimiento del mundo y los profesores de Educación Secundaria y el despertar de las vocaciones.

Hace unos días un centenar de abuelos septuagenarios se reunieron para homenajear a su maestra. Sí, un grupo de amigos que tiene en común haber estudiado con la misma maestra, Doña Angelina, en un colegio rural agrupado o zona escolar rural, eso que ahora pomposamente se llama un C.R.A. o un Z.E.R. (Cataluña), ha decidido institucionalizar una fiesta-comida-homenaje. En las aulas de un colegio rural, niños de diferentes edades comparten maestro y pupitres, hecho que determina la metodología y la enorme creatividad del docente. ¿Qué hacer con niños de 4, 8, 10 y 12 años sentados en una misma aula? ¿Sumas y restas o ecuaciones? ¿Aprendemos a leer m-a =ma o hacemos sintaxis? ¿Jugamos o leemos a Bécquer? En fin, inventiva, imaginación y paciencia a raudales.

¿Y por qué explicamos todo esto? Porque después de dejar la infancia, unos 50 o 60 años después, curiosamente de quien más te acuerdas y por quien guardas más respeto y cariño son, además de tus padres, tus maestros. Pues bien, el grupo de abuelos ha quedado para el año que viene. Cada año, a “final de curso” se volverán a juntar y repetirán la admiración y el respeto por su maestra, Doña Angelina, conocida coloquialmente como Angelita o Angelines.

En fin, gracias a mis padres por ser mis maestros en la vida y gracias abuela (Doña Francisca) y mamá (Doña Angelina) por ser maestras y despertar mi vocación por la mejor profesión del mundo. ¡Felicidades mamá!

Post data: a lo largo de nuestra geografía existen algunos (no muchos, sinceramente) homenajes a la figura del maestro. Solo un pero a la cuestión artístico-escultural-monumental. Todos los maestros puestos sobre un pedestal son hombres, mientras la mayoría de personas de la comunidad educativa son mujeres, maestras.En fin, un repaso visual a los monumentos al maestro.

Cartagena: monumento al maestro.

Conil de la Frontera, Cádiz: monumento al maestro.

Gáldar, Gran Canaria: monumento al maestro.

Madrid: monumento al maestro.

Móstoles: monumento al maestro.

Ponferrada: monumento al maestro.

Santoña: monumento al maestro.

Sevilla: monumento al maestro.

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