Somos frágiles, tremendamente frágiles desde el momento de nuestro nacimiento, tanto que necesitamos de una familia que nos cuide, socialice y enseñe para alcanzar la madurez.

Un recién nacido no cuenta ni con un pelaje que le proteja del frío, ni cuenta con una dentición que le permita alimentarse, tampoco controla su cuerpo y necesitará muchos años de maduración para que su cerebro sea capaz de dominar a la perfección todas las potencialidades de su cuerpo.

Bien es cierto que cuando el ser humano llega a su madurez biológica es el mejor adaptado para transformar su mundo cercano, incluso y para nuestra desgracia a escala planetaria, pero a pesar de nuestra capacidad de adaptación al cambio, los seres humanos somos capaces de vivir en los climas más adversos, aún no somos invulnerables a los fenómenos atmosféricos adversos, a los movimientos telúricos, …

 

Es noticia estos días los terribles daños que están ocasionando los tornados en el estado de Oklahoma en Estados Unidos, casas, coches vuelan como si fueran papeles lanzados al viento, hay un balance constante de víctimas que saltan a las noticias cada vez que el fenómeno natural se desencadena. Al final del verano serán los huracanes en Florida. Pero también tenemos el monzón en Asia, el fenómeno del Niño, las sequías en Australia, etc.

Todos estos fenómenos naturales dejan víctimas, nos sobrecoge cuando son niños, y sobre todo, si son de nuestro primer mundo. 

¿Cómo sobrevivir a una tragedia de este tipo? ¿Cómo retomar tu vida si en la próxima temporada de fenómenos adversos estará de nuevo en peligro?

Nosotros vivimos en un entorno más o menos estable, las lluvias torrenciales o los movimientos sísmicos son algo excepcional, aunque cuando ocurren como sucedió en Lorca pueden ser devastadores. 

¿Estamos preparados para sufrir una desgracia de este tipo? ¿Cómo educamos a nuestros niños y niñas en la posibilidad de tener que afrontar una adversidad de este tipo?

Se me ocurren varios caminos que podemos tomar, por un lado debemos tomar conciencia con nuestro alumnado que el mundo que nos rodea no es una arcadia feliz, la representación de la naturaleza como un espacio idílico, únicamente les puede llevar a confundir las cosas, tampoco es necesario presentar el medio natural como un espacio despiadado, el término medio como siempre es lo más sensato. 

La naturaleza tiene sus mecanismos, no son ni buenos ni malos, son así, tienen su lógica de funcionamiento, si la conocemos podremos evitar accidentes, por ejemplo, si vamos a la montaña en primavera, debemos tener en cuenta la existencia de torrentes que pueden subir de nivel por efecto del deshielo, si nos movemos por cotas más altas debemos tener cuidado los aludes, necesitamos ropa adecuada, alimento y una buena previsión en caso de accidente. 

Practicar la natación en el mar o en un pantano es una actividad estupenda, pronto podremos hacerlo, sumergirte en un río en verano puede ser maravilloso siempre y cuando lo hagamos con seguridad y conocimiento de las características del entorno natural en el que nos encontramos, tomando las precauciones necesarias que garanticen nuestra propia seguridad, es mejor pecar de conservador que lanzarse a una situación de riesgo que no podremos controlar, y en cualquier caso, siempre debemos tener compañeros o familiares cerca que nos puedan auxiliar en caso de necesidad, podemos elaborar folletos o pequeños carteles sobre las medidas de seguridad que debemos adoptar en diferentes situaciones mientras estamos disfrutando de una excursión familiar, sería una oportunidad de hablar de lo que esperamos ver, de las precauciones que debemos tomar, materiales que necesitamos de primeros auxilios, etc. 

Lo más seguro que es que la gran mayoría de nosotros nunca nos tengamos que  enfrentar con catástrofes enormes como las que citaba al comienzo, suelen ser excepcionales, y por suerte, infrecuentes en nuestro entorno más cercano pero si nos encontramos en zonas de riesgo podemos anticipar cómo comportarnos en caso de riada, temblores sísmicos, grandes temporales o incendios forestales. 

Recurrir a los servicios especializados de nuestro entorno, bomberos, guardas forestales, Protección civil …, nos puede servir para facilitar información y formación preventiva que en colaboración con las familias a la larga podría ser de gran ayuda, al mismos tiempo, hablar sobre estos fenómenos nos abre otra puerta interesante, muchas de las catástrofes naturales tienen detrás la acción incontrolada del hombre, reflexionar sobre ello nos puede llevar a comprender mejor que hay detrás del hecho catastrófico, cómo podemos prevenirlo con nuestras acciones al tiempo que lo estaremos previniendo. 

Con nuestro alumnado más mayor podemos ir más allá de la información y la concienciación que sería un terreno propicio con los más pequeños, ellos ya son capaces de pasar a la acción, ponerse en marcha para ayudar y apoyar a las poblaciones que han sufrido una situación de este tipo, podemos informarnos sobre cómo apoyar la reconstrucción de una zona devastada, analizar el papel de una ONG, contactar con ella, promover acciones en el contexto cercano para recaudar fondos o material para ayudar a niños y niñas como ellos que están en situación precaria. 

Mirar en nuestro entorno y ser críticos con determinadas actuaciones que pueden ponernos en riesgo, podría ser otro proyecto que sería interesante abordar, desarrollar su conciencia ciudadana para la prevención, ¿conocemos que obras y actuaciones se desarrollan en nuestro entorno? ¿Pueden influir negativamente en caso de emergencia? 

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