Debido a las continuas trabas que pone la administración y los acumuladores de capital a las compañías de nueva creación, a los autónomos o a las pequeñas y medianas empresas, vivimos en un país donde los emprendedores están destinados al fracaso absoluto. La única solución para ellos en estos momentos es irse a otros países, como por ejemplo Zambia o el Congo, donde puedan desarrollar sus actividades o abrir sus empresas, puesto que como indica esta noticia publicada en el diario Expansión es más fácil abrir una empresa en estos países que en España.

No vamos a entrar ahora en un debate que explique qué nos diferencia de países modelo como Israel o Estados Unidos, pero sí quisiera poner el acento de este artículo en la necesidad de formar a nuestros jóvenes en la cultura de la emprendeduría desde  las escuelas e institutos.

La Comisión Europea en su comunicado Rethinking Education del pasado mes de noviembre pone de manifiesto la importancia crucial que tiene la educación competencias emprendedoras como una de las tres competencias fundamentales a potenciar, además de las competencias lingüísticas y las competencias digitales.

Hay algunas iniciativas que ponen de manifiesto el interés en proveer recursos educativos para los profesores que estén interesados en promover el espíritu emprendedor de sus alumnos. La Caixa a través de su página de Recursos para la comunidad educativa propone una serie de recursos para la educación financiera, entre los que se encuentra este curso con un decálogo adjunto para la formación del espíritu emprendedor en educación secundaria.

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