Si habéis ido siguiendo nuestros posts, veréis que vamos abordando diferentes temas a partir de nuestra experiencia en los países que hemos visitado con el proyecto Ull, canvi i acció. En este caso, nos centraremos en las distintas realidades que vivimos en nuestra 5ª edición del viaje, India.

 Durante nuestra estancia en India vivimos muchas experiencias nuevas que nos permitieron entrar en contacto con otras realidades.  Para las doce jóvenes que llevábamos junto a Kamal y Pardeep, pasar unos días allí les sirvió para ver y conocer entre otras muchas cosas cómo viven los jóvenes de su edad.

 En más de una ocasión, vimos cómo chicas de su edad trabajaban en unas condiciones muy duras. Pudimos ver como cargaban sus espaldas y sus cabezas con pesos para llevar cosas de un sitio a otro. Al mismo tiempo, podían llevar un bebé colgado de su pecho o espalda.  A pesar de ser el pilar fundamental de la economía familiar, la mujer india ve vulnerado sus derechos fundamentales a diario.

 Otro de los aspectos que nos gusta trabajar es la visita a las distintas escuelas para ver la realidad de éstas y poder reflexionar a posteriori cómo diferentes realidades coexisten en un mismo momento en el tiempo. En este caso fuimos a visitar la escuela donde Pardeep estudió cuando aún era una niña.  Pardeep nació en India, pero con 7 años se vino a vivir a Olot, donde reside  y estudia actualmente.

Aprovechamos nuestra visita para visitar su escuela. Era verano y no había nadie en las clases, pero Pardeep aprovechó para pasear por el patio y por los pasillos y recordar lo que vivió allí. Nos explicó cómo era su clase, sus profesores y cómo debían comportarse si no querían tener problemas.

De vuelta a la casa de los tíos de Pardeep, pasamos por diferentes calles donde se encuentran la mayoría de escuelas. Vimos como las paredes estaban llenas de papeles que publicaban las notas de sus estudiantes. Incluso fotos de gran tamaño con la mediana del alumno se podían divisar desde el coche. Nuestras alumnas estaban sorprendidas de la forma de anunciar públicamente las notas de los chicos y chicas de su edad.

 Otra de las costumbres que vivimos muy de cerca fue poder ver el enrollado del turbante alrededor de la cabeza de los hombres. Durante dos días vivimos en la casa de los tíos de Pardeep con algunos de sus familiares. Su primo, de 16 años, nos mostraba cada mañana cómo enrollaba  su turbante. Como bien se sabe, el cabello sin cortar y peinado junto al turbante es uno de los símbolos más reverenciados de la religión de los Singh. Es por eso que el peine de madera también forma parte en su forma de vida.

 En otra ocasión en nuestras dos semanas al norte de la India visitamos una escuela tibetana que marcó huella en nuestras mentes. En Dharamsala pudimos ver como conviven niños de diferentes edades en el exilio después de haber cruzado la frontera. Muchos de estos niños son huérfanos y se ayudan los unos a los otros. Los que ahora son profesores mayoritariamente fueron en otro momento niños como los que vimos allí y se habían quedado para dar continuidad a la escuela. Llegamos por la tarde y nos dio tiempo de ver una clase donde cantaban todos juntos. Otra de las actividades que no pasaron desapercibidas fueron sus bailes y el deporte. En las dependencias de la escuela se encuentran edificios separados por arbolados con los dormitorios, la cocina, la enfermería y todas las partes que compondrían un pueblo aquí. Conocimos muy de cerca las vivencias de un profesor, exalumno de allí con una de nuestras entrevistas a un par de chicos. Uno no quiso que lo grabáramos mientras nos explicaba cómo llegaban los niños allí y su propia experiencia en pasar de alumno a convertirse en profesor con el tiempo para dar lugar a la sucesión y de que siempre haya alguien que pueda cuidarse de ello. El otro nos explico en inglés su vinculación con la escuela aunque se cortó un poco delante de la cámara.

En esta ocasión volvimos a vivir en primera persona la desigualdad de oportunidades. Nuestra experiencia recogida en el documental esperemos que ayude un poco a oír las voces de estos niños tibetanos en medio del silencio. 

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