La historia que os quiero contar arranca en el barrio El Puche, en Almería. No sé si sabré volcar la emoción que me produce este tipo de iniciativas, sobre todo en estos momentos donde noticias de corrupción, sobres, enriquecimientos personales, renuncias a trabajar por el bien de la comunidad y recortes a educación, entre otros, nos pueblan. 

Parte del grupo de Primaria protagonistas de este proceso

Más bien, la historia arranca en el Parque Garlochi  y muestra la fuerza de la comunidad, sí… del grupo que hace y vive en común, con intereses comunitarios, que crea sinergias, que es capaz de pensar y actuar más allá de los intereses personales. Este parque tiene una larga historia, espacio de juego, se fue degradando por el abandono y dejadez en su conservación. 

Esta historia tiene unos protagonistas: un grupo de chicos y chicas de primaria del CEIP el Puche que junto con gente del IES Río Andarax, la Empresa Púbica del Suelo de Andalucía, la Mesa Comunitaria del Puche, la Asociación 3 Culturas y la Universidad de Almería, han puesto en marcha un maravilloso proceso de atención, cuidado y “encariñamiento” del Parque Garlochi.

Este grupo de chicos y chicas de la escuela se propusieron rehabilitar el parque. Se convirtieron en reporteros que entrevistaron a personas del barrio para conocer qué percepción tienen, qué soluciones plantean para solventar distintos problemas y cómo se implicarían ellas y ellos en la solución de los mismos. En esas entrevistas participaron vecinos y vecinas, restauradores, la trabajadora social y hasta la pediatra del Centro de Salud. Recogidos los datos se pusieron manos a la obra y, apoyados de más personas del barrio, hicieron de limpiadores, albañiles y pintores. Al final queda un parque, el Parque Garlochi, restaurado por las personas de la comunidad a iniciativa de un grupo de primaria de un colegio.

Queda un aprendizaje de trabajo en grupo, relación con otras personas, técnicas de limpieza y restauración, la sabiduría de aprender los procesos y los tiempos, saber planificar, saber esperar…

Foto del proceso en el Parque Garlochi de El Puche Foto del proceso en el Parque Garlochi de El Puche

La comunidad gana un espacio para todos y todas, han tomado conciencia de los saberes colectivos, se ha producido un cambio positivo en un espacio concreto, las personas que han participado se «han apropiado» del espacio urbano, lo han cuidado y mimado,… relación fértil y educativa que promueve nuevos vínculos.

La escuela, conectada con la realidad, pone en relación su currículo con las necesidades que se observan. Todo este proceso está documentado en el Blog y vídeos de la experiencia  aquí

Esta iniciativa se enmarca en el Aprendizaje-Servicio: tres pasos: necesidad social, servicio a la comunidad y aprendizaje experiencias de trabajo en red. Un proceso educativo en el que las personas que toman parte descubren que su trabajo es importante para ellas y ellos y para el barrio.

Son ya muchos centros educativos los que están llevando a cabo, en este marco, diversos proyectos. Y lo convierten en el eje sobre el que pivota la acción educativa coordinada de diferentes agentes y centros de educación formal y no formal.

Es evidente que experiencias de este tipo son animadas por esos “profes antifrágiles” capaces de generar proyectos en la frontera. ¿Es difícil?… creo que no… ¿qué haría falta? 

No quiero terminar sin dar las gracias a Charo Battle que siempre me pone en la pista de experiencias tan interesantes.

Compartir en...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter