Como ya os hemos explicado en posts anteriores, los objetivos del proyecto Ull, canvi i acció se basan en dos ejes principales: la educación audiovisual  y la educación en valores. Hoy nos centraremos en este último. Veremos algún ejemplo de como la participación en esta experiencia permite a los alumnos y alumnas integrar una serie de valores encaminados a empatizar con distintas realidades culturales.

Momento del rodaje en la plaza de la Revolución

La cuarta edición del proyecto tuvo lugar en Cuba, donde Gabriel, Lisbet y Liliana regresaron después de tres años. Allí se reencontraron con sus familias y ofrecieron la posibilidad a sus compañeros de vivir en primera persona lo que significa para un adolescente abandonar su país y empezar de nuevo, una nueva vida, en otro lugar.

Cuba es un país que te atrapa. Sus colores, su música, su luz… así como la hospitalidad, la amabilidad y las sonrisas de su gente. Convivir con ello durante quince días fue sin duda una experiencia única, como también lo fue convivir con la evidente  falta de libertad y las limitaciones de los cubanos en su día a día, a las cuales nosotros no estamos acostumbrados, por el simple hecho de haber nacido al otro lado del océano.

Una de las vías de comunicación que establecemos con las familias cuando estamos de viaje es mediante un blog, en el cual los alumnos van describiendo todas sus aventuras. Para unos adolescentes procedentes de una sociedad que vive permanentemente conectada, cuesta entender como, en pleno siglo XXI, podíamos encontrarnos con tantos impedimentos para acceder a la red. Era muy difícil dar con un lugar para conectarse y cuando lo encontrábamos la conexión era tan lenta que prácticamente era imposible trabajar.

Apenas pudimos conectarnos un par de veces durante toda nuestra estancia en el país. Aún así, hay que tener en cuenta, que fue todo un privilegio del cual pudimos disfrutar por nuestra condición de turistas, ya que para los cubanos es prácticamente imposible. Una hora de conexión les supone la mitad de su sueldo mensual, además de las sanciones que implica visitar páginas prohibidas por la censura.

cubaII 084 Reencuentro de Liliana con sus antiguas compañeras de escuela

Cuando montábamos la cámara en un lugar público se generaba una gran expectación. La verdad es que no tuvimos problemas para filmar en la mayoría de los lugares, excepto en la escuela dónde estudiaban Lisbet y Liliana. No hubo manera de que nos dejaran filmar dentro de las aulas. La escuela, como todas las calles del país, estaba repleta de símbolos referentes a sus ideales políticos. Unos jóvenes que viven en una sociedad plenamente consumista no entendían como no había anuncios publicitarios por ninguna parte. Por el contrario las consignas políticas y las referencias a los héroes de la revolución eran constantes.

A menudo se oía entre los chicos y chicas hablar de la existencia de dos Cubas, la de los turistas y la de los cubanos.  Esta evidencia no les pasó desapercibida. Hay muchas cosas que pueden hacernos pensar que es así, como por ejemplo la existencia de dos monedas. Muchos productos se venden exclusivamente en dólares lo que priva a los residentes poder acceder a ellos. Algunos de nuestros mayores aún tienen cerca el recuerdo de las cartillas de racionamiento, pero para los más jóvenes es algo difícil de entender, a no ser que lo veas con tus propios ojos y te des cuenta, que no siempre es posible comprar lo que te apetece, porque es carísimo o  porque simplemente, en el supermercado, no hay.

El hecho de convivir con las familias de sus compañeros les ayudó a impregnarse de una realidad distinta a la suya, pero a la vez percibirla desde una perspectiva bastante diferente a la que hubiesen tenido al visitar el país como simples turistas.

No fue nuestro objetivo durante la realización del proyecto, como tampoco lo es hoy, el juzgar estas diferencias culturales y sociales. Es evidente que desde una perspectiva europea, muchas de estas situaciones nos pueden parecer como mínimo, sorprendentes.

Simplemente lo que pretendemos es ofrecer a los alumnos la posibilidad de vivir una experiencia que, nos gustaría pensar, no olvidaran tan fácilmente como una lección después de un examen. No cabe duda de que todas las experiencias vividas durante aquel viaje difícilmente hubiese sido posible interiorizarlas de la misma forma mediante los libros de texto.

Creemos firmemente que una de nuestras funciones como docentes, es la de facilitar las herramientas necesarias a nuestros alumnos y alumnas para fomentar una serie de valores que les ayuden a crecer como ciudadanos y ciudadanas con un pensamiento crítico, más justos y solidarios.

No solo los alumnos, también las profesoras recordaremos siempre de una forma muy especial a este país y a su gente, a esta entrañable isla olvidada en mitad de un gran océano.

Si te apetece ver el documental,  clica aquí.

Nos vemos en el próximo post

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