21 mayo, 2021

El segundo taller del ciclo de EduCONEC sobre cultura y transformación digital ha tenido como protagonista al profesor de Innovación y Tecnología del IE Business School, Enrique Dans. Una ponencia que el especialista en Sistemas de Información ha titulado: “Preparándonos para un futuro post-pandémico”. Y nos ha planteado interesantes reflexiones: ¿cómo será el paso de los entornos virtuales a los entornos líquidos? ¿Cómo generar una psicología hacker en el claustro, en el grupo docente?

Inmerso en un doméstico y efectivo estudio virtual, Enrique Dans ha desarrollado su respuesta a una pregunta que revolotea en el mundo de la educación: ¿Qué podemos aprender de la pandemia, de esta circunstancia que nos ha cambiado tanto y ha condicionado de manera tan radical nuestras actividades?

Dans, partiendo de la certeza de que la pandemia ha sido sobrecogedora, con el recuerdo de las ciudades vacías, el mundo con el cartel de “cerrado” – como expresó en portada The Economist -, las irreparables pérdidas que hemos sufrido y el cambio en las mentalidades, afirma que también podemos ver que nos ha llevado al “mayor experimento de la historia en trabajo desde casa”.

El profesor enfoca en positivo este último pensamiento, porque nos ha llevado a aprender a toda velocidad a hacer algo que en principio no teníamos pensado innovar hasta dentro de un tiempo. Se ha desarrollado un esfuerzo importante centrado en el mejor modo para que el profesorado se dirija a su alumnado. Como ejemplos, se han ido incorporando los fondos virtuales, el uso de la pantalla verde croma, la mejora de la iluminación, la agregación de gifs animados en las presentaciones, la utilización de programas específicos para decidir la gestión de las presentaciones (él recomendó, por ejemplo, la aplicación mmhmm), y, en general, la mejora de condiciones para acercar a la persona en lo virtual.

Y esos aprendizajes tenemos que afianzarlos y continuar evolucionando con ellos en 2021, el año que Enrique rebautiza como el año de las vacunas, un tiempo en el que empezamos a ver luz al final del túnel, y al esperanzador pensamiento de que dentro de poco podremos volver a hacer cosas de las que hacíamos, como viajar, como hacer más cosas de manera presencial, añade la necesidad de no perder lo que hemos aprendido de la virtualidad. 

Entonces, continuó Dans, hay que empezar a plantearse qué ocurrirá cuando se acabe la pandemia. ¿Cómo será el paso de los entornos virtuales a los entornos líquidos? 

Los entornos líquidos son los que combinan la presencia de personas conectadas y personas presentes en una misma reunión o clase. La sensación que aporta Enrique Dans es que lo que al principio de la pandemia había sido como volver al pasado nos ha llevado a preguntarnos ¿qué hay en el futuro? 

“Esta experiencia nos ha puesto a prueba, entre otras cosas ha sacado al exterior cómo somos de reactivos o proactivos ante los cambios.”

La forma de dar clase cambió mucho, dar clase con mascarilla es espantoso, se pierde la gestualidad, se pierde parte de la comprensión hacia el alumnado. Por otro lado, las clases en videoconferencia han tenido sus más y sus menos, en muchos casos el alumnado estaba desesperado, porque la acumulación de horas frente a las pantallas resulta muy tediosa. Algunos estudios apuntan que muchos alumnos y alumnas no solo no aprendieron, sino que se olvidaron de cosas, y que, en muchos casos, este modo de aprendizaje ha acrecentado las desigualdades. 

Esta experiencia nos ha puesto a prueba, entre otras cosas ha sacado al exterior cómo somos de reactivos o proactivos ante los cambios. Y ante esto, Dans comienza a proponer posibilidades: Hay que invertir en herramientas, aprovechemos que llevábamos años dando vueltas a una transformación digital y que ahora se ha convertido en obligatoria. Tenemos que preguntarnos cómo hacemos para digitalizar más la educación. Esto tiene que ver con la mentalidad del profesorado y con lo que al profesorado se les permita hacer. 

La solución puede estar en lo que el profesor de innovación llama “hackear la educación”. Utilizando el concepto de hacker que no sea el cliché actual que se tiene de ese concepto sino el originario, ser hacker es utilizar la tecnología para abrir cerraduras. Cualquier persona que conozca muy bien una temática determinada puede poner en común la información, eso es abrir cerraduras, compartir el acceso a la información es un deber de naturaleza ética.

Y en este punto tomó su tiempo para dar respuesta a la pregunta clave de su ponencia: ¿Cómo generar una psicología hacker en el claustro, en el grupo docente? La respuesta pasa por reinventar, por aplicar las herramientas que surgen para ayudarnos, por plantearnos cómo hacer para que el alumnado se encuentre ante otras posibilidades. Hay que aplicar la tecnología que sea necesaria. 

La tecnología que más se utiliza en la educación son los LMS (Learning management system), algo que sólo está en los colegios. En opinión de Enrique Dans, lo que le interesa al alumnado es conocer las herramientas que le esperan fuera. ¿Podemos utilizar realidad virtual en el aula? A lo mejor sí, afirma. Lo que llaman la aplicación de la tecnología a la educación es una oportunidad enorme. 

“La memoria es un algoritmo muy sencillo que recuerda lo más reciente, lo más frecuente y lo que asignas más valor.”

Otra de las cosas que según Enrique Dans tenemos que plantearnos es que lo que tenemos en nuestras clases es a la “generación google”, y por tanto, no se les puede dar clase igual que a las generaciones anteriores, el objetivo no debería ser la memorización, porque su acceso a la información es inmediato. La memoria no es la inteligencia. Hay que adiestrar en saber buscar. La memoria es un algoritmo muy sencillo que recuerda lo más reciente, lo más frecuente y lo que asignas más valor. 

Frente a este cambio de paradigma, necesitamos utilizar tecnología para educar en pensamiento crítico. Ahora se está repensando cómo utilizar la tecnología en las clases, y esto está dando como resultado un cambio en el estilo de escuelas. 

Como conclusión final, podríamos resumir que lo que parece es que después de la pandemia habrá dos tipos de instituciones: las que quieren volver a lo de antes y las que se han dado cuenta de que lo que precisamente no se puede hacer es volver al pasado, y esto último es lo que tiene más sentido. 

Enrique Dans cerró su ponencia con una idea que enfrenta a la innovación y a la resistencia al cambio, afirmando que debemos aprovechar las habilidades que hemos aprendido durante la pandemia para proyectarlas hacia el futuro. Resulta muy importante desaprender, algo muy difícil de hacer. Desaprender de la forma en la que enseñamos y buscar cómo hacerlo de otro modo con las nuevas herramientas.

¡Disfruta del taller completo en Youtube!

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